1937: el Madrid, de socialista a comunista

SUEÑOS DE OLIMPIA

Publicado: 10 ago 2026 - 04:40
Formación del Madrid, puño en alto, antes de un torneo benéfico durante la guerra.
Formación del Madrid, puño en alto, antes de un torneo benéfico durante la guerra. | La Región

La semana pasada recordamos la transformación del ‘Madrid foot-ball club’ republicano de Rafael Sánchez-Guerra, en el Madrid socialista del comandante Juan José Vallejo; mediante el ostracismo, la persecución o la eliminación de los considerados enemigos al comienzo de la Guerra Civil.

En 1937 Madrid resistía al ejército franquista y el club sufrió otro cambio. En línea con la absorción comunista del bando republicano, se nombró al coronel Antonio Ortega nuevo responsable de la entidad.

Ortega pertenecía al VI Cuerpo del Ejército y además fue el Directo General de Seguridad en la capital. Entre otras cosas, el jefe de los servicios secretos.

Su primera intención fue inscribir al equipo en la Liga Mediterránea (clubes de Cataluña y Valencia) pero ni sus participantes, ni el rápido avance de las tropas nacionales lo permitieron.

Tampoco quedaban jugadores de aquel Madrid republicano: sólo Quincoces, Ipiña, Lecue o Quesada. Ortega los rodeó de soldados y organizó el “Trofeo del Ejército del Centro”, contra otros equipos de brigadas o milicianos. Un torneo con fines benéficos y propagandísticos. (Sin trofeo, para evitar los vicios del capitalismo).

En su asiento como concejal municipal, Sánchez-Guerra sufrió esta decadencia del club que consideraba propio, la pérdida de valiosos madridistas y el rumbo de la guerra.

A la vez, como afín al coronel Segismundo Casado, conspiró en secreto para propiciar un golpe de estado contra el gobierno de Juan Negrín. Sucedió el 5 de marzo de 1939.

Fue la primera y única vez en la historia que dos presidentes del Madrid se enfrentaron en bandos opuestos por el control de la ciudad, de la República y (por supuesto) del club.

Ortega contra Sánchez, lucha por, y el Madrid

El presidente del Madrid Antonio Ortega y el general José Miaja, antes de liarse a tiros.
El presidente del Madrid Antonio Ortega y el general José Miaja, antes de liarse a tiros. | La Región

El 5 de marzo de 1939 los rebeldes tomaron infraestructuras clave en Madrid. El coronel Casado, acompañado por Sánchez-Guerra, proclamó por radio el cese de Negrín y la instauración de un Consejo Nacional de Defensa.

Al momento, toda la parte republicana se adhirió al golpe, poniendo a Negrín en fuga. Pero los comunistas de Madrid, con Antonio Ortega, se negaron. Reagruparon sus tropas fieles y marcharon contra la capital con los cuerpos I, II, y III del Ejército.

El presidente comunista del Madrid lideró el cuerpo III. Entre los días 6 y 8 recuperaron varias plazas, acorralando en el parque de El Capricho a los casadistas y al expresidente republicano del Madrid FC .

Todo parecía perdido para Sánchez-Guerra, hasta que, el día 9, el IV Cuerpo del anarquista Cipriano Mera, acudió en auxilio, rompió el cerco y expulsó a tiros a los comunistas.

Tras un feroz combate urbano, Ortega aceptó la derrota y medió la rendición con Casado el día 12. Por este gesto, se le perdonó la vida y permitió escapar hacia Levante.

Algunos historiadores dicen que Casado le prometió la evacuación en Alicante. Lo cierto es tropas italianas cercaron el puerto y ninguna embarcación recogió a Ortega y a otros 15.000 desgraciados. Tras un consejo de guerra, el presidente comunista del Madrid fue ejecutado y enterrado en una fosa común.

Sánchez-Guerra recibió en Madrid al ejército Nacional. Un tribunal lo sentenció a pena de muerte. La oportuna mediación del general Queipo de Llano la rebajó a cadena perpetua.

En 1941 la redujeron a libertad condicional y aprovechó para fugarse a París. Curiosamente, regresó a España en 1959 para retirarse y morir en la paz de un convento dominico.

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