El camping como renuncia voluntaria a la civilización
En verano nos reencontramos con el hombre de las cavernas que llevamos dentro. Algunos lo llevan fuera, pero ese no es el objeto de este artículo. Durante el resto del año, la comodidad del hogar nos ayuda a estar descansados y sanos para poder atender el trabajo y los asuntos domésticos. En vacaciones, por alguna extraña razón, buscamos aquello que más nos incomoda, nos cansa, nos estresa, y nos enferma. Es decir, buscamos un camping.
De todas las actividades extremas que afrontamos en verano, quizá la más loca de todas sea el camping.
MATERIALES
La primera casa fue una tienda de campaña. Estaba confeccionada con ramas, troncos, hojas y pieles de animales. No debía ser muy confortable, porque los hombres, tan pronto como pudieron, descubrieron la agricultura y la ganadería y se largaron corriendo de allí, en torno al año 9000 antes de Cristo. Desde ese año y hasta el siglo XIX nadie, absolutamente nadie, hacía algo tan estúpido como ponerse a dormir en medio del monte en una tienda de campaña. Esta moda extraña comenzó en Reino Unido de la mano de, cómo no, los naturalistas (los mismos que flipan cuando toman el sol en pelotas, como hace Tucker Carlson, aunque por otras razones), que empezaron a echarse a los montes a dormir en tiendas de pesadas lonas. Tras la segunda guerra mundial, el camping se puso de moda, y sorprendentemente no solo para los prisioneros. De pronto todo el mundo parecía renunciar voluntariamente, durante varias semanas al año, a dormir en una casa de materiales rígidos, con saneamiento de aguas, electricidad, y sin la visita nocturna de los depredadores naturales del hombre.
ARMAR UNA TIENDA DE CAMPAÑA
Para armar una tienda de campaña, lo primero que debes hacer es extenderla sobre un terreno llano. Pero el “terreno llano” no existe, de modo que, tan pronto como lo compruebes tu mismo, la vida te ofrece una oportunidad única de hacer una llamada y reservar una suite en un hotel de lujo. Si aún así insistes en armar tu tienda, ve montando las varillas (no sé lo que es, pero seguro que en la bolsa encuentras algo con forma de varilla) e introdúcelas en su lugar en la estructura (tampoco sé dónde es, pero con seguridad, si encuentras las varillas serás capaz de encontrar agujeros con forma de varilla, pero vacíos).
A continuación, debes levantar la tienda y fijarla al suelo con las piquetas. Esta es la parte más compleja, porque al levantarla es cuando compruebas que tu tienda no se parece en nada a la imagen que el fabricante puso en la fotografía. Tip de supervivencia: si tu tienda tiene forma de galápago menopáusico, no te asustes, es así. Por último, deberías colocar el doble techo y los vientos, pero en realidad, nadie que no tenga muchísimo tiempo libre se toma la molestia de hacerlo. Para entonces llevarás dos horas trabajando a pleno sol, y lo que te apetece es abrir una cerveza y sentarte a contemplar tu galápago.
CONVIVIR CON BICHOS
En el camping hay dos clases de seres vivos: los que pagan el alquiler y cumplen la hoja corroída de normas que hay en la puerta del baño (como tú) y los okupas que les da igual todo (insectos, pequeños roedores, y algunos reptiles). Al igual que ocurre en las democracias modernas, aunque el que debería tener derechos eres tú, son los okupas los que campan a sus anchas. Enfrentarte a ellos sería un error porque son más, conocen mejor el terreno que tú, y llevan mucha más munición venenosa que tú. Trata de hacerles creer que sois amigos.
HIGIENE
Los expertos consideran que, si el baño del camping no tiene una capa de tres centímetros de lodo en el suelo, no es un auténtico camping. A los campistas que inventaron esta moda les fascina la suciedad porque dicen, creo, que así conectan mejor con la naturaleza. Personalmente, llámame raro, pero yo prefiero conectar con el jabón que con el humus, por más que ahora esté de moda en los restaurantes caros en las que comen las top models (por si alguna vez te has preguntado por qué están tan delgadas: obviamente lo remueven pero no se lo comen).
ENEMIGOS CLIMÁTICOS
Las casas modernas están preparadas para resguardarte de la lluvia, el viento, el calor, y de casi todas las temperaturas y estados que la naturaleza puede prepararte. Las tiendas de campaña no lo están. Cuando tu tienda tenga diez goteras simultáneas y al amanecer aparezcan ranas saltando por tu barriga, siéntete agradecido a Dios por haber nacido en el siglo XX o XXI y no en el 10000 antes de Cristo. Lo único bueno que tiene el camping es que favorece la piedad: inevitablemente darás gracias a Dios por todo aquello que te hace la vida más cómoda en la ciudad.
KIT DE SUPERVIVENCIA
Supongo que deberías llevar repelente para mosquitos, antídoto para el veneno de serpientes, un par de osos (dicen que, si los llevas tú, los otros ya no entran en tu tienda), una navaja, una brújula (aunque no sepas usarla, queda bien en los selfies), un abridor de botellas, y varias cajas de cerveza. Pero si te digo la verdad, a medida que incrementas la cantidad de cerveza, el resto de las cosas van cobrando menos importancia hasta ser imprescindibles.
MOSQUITOS
La mosca nació para molestar al hombre. El mosquito nació para matarlo. Es cierto que, en principio, un mosquito, que pesa unos 3 miligramos, no lo tiene fácil para matarte en un combate cuerpo a cuerpo, pero su picadura puede irritarte de tal manera que pierdas la cabeza y termines por matarte haciendo alguna actividad ordinaria e inofensiva en el campo, como cambiar el cartucho de la escopeta con los dientes o encender el gas de la cocina portátil con un cigarrillo.
VOLVER A CASA
Una noche en un camping es una experiencia dolorosa. Dos noches en un camping es doblemente dolorosa. Tres noches en un camping es una preocupante experiencia de masoquismo. Y a partir de la cuarta noche solo hay dos opciones: o te mueres, o te conviertes en un bosquimano y ya no quieres volver a casa. Nunca he pasado más de una noche en un camping y todavía hoy, treinta años después, me arrepiento. ¿En qué momento pensé que era buena idea renunciar a mi bañera de agua caliente, las sábanas limpias, y la cerveza fría de mi hogar? Es mentira todo lo que se ha dicho hasta ahora sobre nosotros: el hombre es un animal completamente irracional.
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