Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
El carril derecho
CLAVE GALICIA
Si no hubiese señal fronteriza ni cabina de asalto en la autopista, el conductor también se daría cuenta de que acaba de abandonar Francia y ya circula por España por los botes en el carril derecho machacado por el tráfico pesado. También porque nadie suelta el izquierdo cuando al otro lado de la frontera cada maniobra de adelantamiento, "s'il vous plaît", acaba en el derecho, "merci".
En diez días por carreteras gabachas no se registró ni un bocinazo ni una ráfaga de luces pidiendo paso. "Aquí a 150 no te adelanta nadie a no ser que sea español, en Asturias tienes cabreo detrás para pasarte", comentó un berciano que curra en Oviedo desde el otro lado del surtidor. El litro de gasolina 95 corre entre 2,10 y 2,20 euros –2,70 fue el precio mayor en la última semana de agosto–, es autoservicio y se apoquina con tarjeta en un curioso sistema de adelanto de 120 o de 150 euros con la inmediata devolución de la cantidad sin consumir. Los gasolineros curran de camareros.
El límite de velocidad a 130 kilómetros por hora en autopistas y autovías francesas, 110 en zonas sensibles, agiliza la circulación y reduce riesgos, pero la Dirección General de Tráfico nos retiene a 120 porque afectaría a la capacidad recaudatoria. Mientras, el carril izquierdo se colapsa con adelantamientos a 120, para no jugarse la multa a cambio de subastar un percance con los que llegan mangados porque la sanción es la misma a 130 kilómetros por hora o a 149, el límite de la pérdida de puntos. "A lo que voy siempre", comenta el berciano antes de arrancar. "Pero aquí me da palo y voy en la cuerda".
Las carreteras cantan como las venas de un paciente. Desde Irún hasta A Coruña, parando en León, por primera vez chirría que las áreas de descanso no estén al nivel del vecino. Situadas cada 20 kilómetros, cuentan con zonas arboladas, mesas para comer y servicios, algunos con hilo musical. Animados merenderos en los que te puedes encontrar a un conejo de paseo con correa o un carrito de perritos. Cultura de caravana. Suerte si hay papelera por aquí. Y durante los 800 kilómetros, con baches, parcheos y desvíos reconocidos al pasar Pedrafita, la suspensión no dejó de quejarse cada metro castigada en el carril derecho. O el asfalto es mejor o asfaltan más.
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