Epstein: una operación rusa de décadas

Publicado: 06 feb 2026 - 04:05
Epstein: una operación rusa de décadas.
Epstein: una operación rusa de décadas. | José Paz

Una de las conclusiones más chocantes del caso Epstein es la interminable lista de ramificaciones internacionales, que hasta el momento ya han tenido consecuencias graves sobre personalidades de la élite en Noruega, Suecia, Colombia, Eslovaquia, el Reino Unido, Australia, Israel y bastantes países más. Parece demostrado que infinidad de personas pertenecientes a las élites mundiales participaban en todo tipo de agresiones sexuales brutales contra niños y niñas de entre diez y dieciséis años, y todo ello con absoluta impunidad. Si los hallazgos más recientes son dignos de crédito, además de la isla Little Saint James y de varias viviendas en Nueva York, Palm Beach y París, uno de los posibles escenarios de los delitos habría sido un enorme rancho de Nuevo México, propiedad de Epstein, donde se habría experimentado con embarazos y genética, quizá deshaciéndose después de las menores y de los bebés no traficables. Una especie de Lebensborn al depravado estilo de ese monstruo.

Pero lo más inquietante es la naturaleza geopolítica de todo el caso. Seguramente se creían muy listos los perpetradores de aquellas aberraciones, pero fueron muy ingenuos, porque en realidad había mordido el anzuelo del Kremlin. Y gran parte de las revelaciones no sexuales de los archivos Epstein confirman lo que muchos llevamos años o décadas denunciando: que detrás del sorpresivo auge de la ultraderecha en todo Occidente está la larga, feroz y millonaria garra del régimen ruso. Así, las revelaciones nuevas salpican a la financiación rusa del movimiento de Le Pen y de los demás partidos ultras europeos, como también del movimiento MAGA. Y aparecen igualmente acuerdos turbios con algunas monarquías absolutas del Golfo Pérsico y con otros dirigentes indeiseables de diversas dictaduras. Es curioso que los populistas señalen siempre una oscura cábala de “élites globalistas” cuando sus principales operadores y el poder financiero que se esconde detrás de ellos son, precisamente, una élite mundial dedicada a socavar el paradigma de derechos y libertades, la democracia liberal y hasta el sistema financiero internacional: de los correos (no de testimonios) se desprende directamente la complicidad de Epstein y dirigentes europeos para, por ejemplo, tratar de situar el rublo como nueva moneda de reserva global. Al fondo de todo lo que se va sabiendo siempre está Rusia.

La operativa Epstein es justo la infraestructura criminal que un poderoso servicio de inteligencia quería tener a su disposición

Durante muchos años se nos dijo desde los círculos nacional-populistas que todo aquello de “Rusia, Rusia, Rusia” (el señalamiento de Trump por sus conexiones) era mentira, que todo era una exageración de los oponentes políticos de Trump. ¿Seguro? Ahora hay que revisitar todo el origen de Trump como agente o “amigo” de la inteligencia rusa ya desde los años ochenta, cuando al regresar del Moscú soviético dispone de pronto de capital pese a haber quebrado. Lo documenta todo Régis Genté, corresponsal por muchos años de Le Figaro en Moscú, en su libro “Nuestro hombre en Washington”. Los archivos Epstein apuntan a que toda la operativa del “parque de atracciones” sexual de este pervertido pudo ser desde el principio una operación de la inteligencia rusa. De ser así, Rusia siempre supo, siempre tuvo acceso, siempre vio los vídeos y siempre gestionó el “kompromat” que le sirvió para tener en su nómina de terror a decenas de poderosos que, además de ser unos depravados y unos auténticos criminales, fueron también tan imbéciles como para no darse cuenta de dónde se estaban metiendo. El “honey trap” ruso podría explicar muchas cosas inexplicables: el férreo apoyo de Trump a Rusia, los intentos de dividir y debilitar a Europa y a Occidente, la arbitrariedad arancelaria, el ascenso vertiginoso de formaciones políticas neofascistas en medio mundo... Todo esto ya está cobrando una corporeidad abrumadora.

La operativa Epstein es justo la infraestructura criminal que un poderoso servicio de inteligencia quería tener a su disposición: un sistema de abuso de menores sistemático y prolongado en el tiempo, con una enorme clientela de alto perfil y un archivo gigante de vergüenzas explotables. Habiendo figuras relevantes condicionadas por el miedo a lo que se sabe de ellas, no es necesario que los Estados Unidos hayan caído formalmente bajo control extranjero: basta con que su élite sea chantajeable. Y ésa es la derrota de la república ejemplar de los “founding fathers” doscientos cincuenta años más tarde. No hay “checks and balances”, no hay democracia, no hay libertades, no hay ni la más elemental ética. Hay en la Casa Dorada un ogro senil y palurdo que, cuando aún no era impotente, debió de ser un auténtico salvaje con menores y, durante años, debió de proteger a decenas de pervertidos como él. Hay una bandera americana al revés que muchos llevan ya en ese país, como símbolo del hundimiento que les produce tristeza y asco. Hay ya poco más que decir, porque todo está claro y encaja, pero sí hay algo que exigir: que salga todo. Que veamos hasta el último vídeo, hasta la última foto de estos malnacidos haciendo lo que hicieron. Y que la Historia escupa en su cara por toda la eternidad.

Contenido patrocinado

stats