Las historias se repiten

VÍA DE SERVICIO

Publicado: 06 feb 2026 - 04:55
Opinión en La Región
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Llevan razón quienes dicen que ante casos similares unos partidos y otros no actúan de la misma manera ni con la misma diligencia. Viene a cuento por la coincidencia de la comparecencia en la comisión de investigación del Senado del “caso Koldo” de quien fuera mano derecha de Pedro Sánchez en el PSOE y en La Moncloa, Francisco Salazar, acusado de acoso sexual por compañeras de trabajo, y la denuncia interna presentada por una edil del ayuntamiento de Móstoles contra el alcalde de la localidad, Manuel Escudero, por acoso sexual y laboral denunciado ante los órganos del partido, que según su denuncia pública trataron de tapar el asunto.

Tanto la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, como el secretario general del partido en Madrid, Alfonso Serrano, que tuvo conocimiento de primera mano de la situación de la edil, han negado que trataran de presionarla para que no denunciara y le aconsejaran “no hacer nada”, y sobre todo afirman que se trata de “un caso contra el PP,” como ha dicho Ayuso, en una frase que recuerda mucho la reacción de Rajoy ante el “caso Gürtel”, con el añadido de que, según denunció ante un juzgado, se había borrado la bandeja de correo electrónico a su nombre desde la que había mantenido contacto con los dirigentes madrileños para relatar sus circunstancias, otra coincidencia. Como ha señalado el coordinador general de IU, Antonio Maíllo, ningún partido está libre de machismo, “la diferencia es si se encubre o se actúa”. Las denunciantes de Francisco Salazar también recibieron un amparo tardío y displicente, pero cuando se comprobaron, el asesor de Sánchez salió del partido.

Ante un caso de acoso sexual y laboral que sería objeto de estudio por el Comité de Derechos y Garantías del PP al que la edil recurrió sin obtener respuesta, Ayuso ha tirado por elevación y ha relacionado este asunto con las elecciones aragonesas

A pesar del relato de los hechos realizado por la edil, publicado por El País, desde la dirección del PP madrileño se asegura que no vieron ninguna traza de un caso de acoso sexual ni laboral, que por el contrario observaron que se trataba de un intento de dañar la imagen del alcalde y lo circunscribieron a “una disputa laboral”, y por supuesto no van a exigir la dimisión del alcalde, que se trata de uno de los valores emergentes del PP en la región. Ayuso ha seguido en este asunto un manual de conducta que suele ser habitual ante este tipo de denuncias, primero negar la violencia machista, luego amparar políticamente al presunto agresor, y por último, apartar a la víctima, en este caso con una reflexión sobre “las mujeres víctimas por el hecho de ser mujer”, que ya parecía superada.

Ante un caso de acoso sexual y laboral que sería objeto de estudio por el Comité de Derechos y Garantías del PP al que la edil recurrió sin obtener respuesta, Ayuso ha tirado por elevación y ha relacionado este asunto con las elecciones aragonesas y la comparecencia de Salazar en el Senado. Resulta chusco que Ayuso resalte la coincidencia cuando el PP ha llamado a declarar a Salazar a tres días de la apertura de las urnas en Aragón, con el objetivo de volver a poner en circulación la comida fotografiada de la candidata socialista, Pilar Alegría, con el excolaborador de Sánchez, que ya había dejado el cargo tras las denuncias de acoso. Y por supuesto las coincidencias en las relaciones mediático-políticas no existen a la hora de publicar una noticia. Resulta difícil valorar que consecuencias electorales pueden tener una y otra, aunque la primera si ha sido utilizada como argumento contra el PSOE por el presidente Jorge Azcón durante la campaña electoral.

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