Cuando escucho a Wagner

Publicado: 14 sep 2026 - 03:50
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Cuando escucho a Wagner me entran ganas de invadir Polonia”. Bien. Es un famoso chiste de Woody Allen. Pasemos a otra cosa.

A mi ex siempre la ponía de los nervios, cosa que a mí me hacía mucha gracia, esas escenas típicas de casi todas las películas en las que el o la protagonista llevan una maleta que no pesa. Una maleta que según la historia estaría llena, pero es obvio que en el rodaje está vacía. Cuando veíamos una peli juntos en el cine o en la tele y ocurría eso se ponía a protestar: ¡joder, esa maleta está vacía!

Efectivamente. Tenía razón. Y es absurdo. Todos sabemos lo que pesa una maleta pues hemos arrastrado alguna muchas veces en nuestra vida, pero en muchísimas películas el actor o actriz correspondiente se bajan o suben a un tren o a un barco llevando una maleta en una mano como si llevaran una pluma. Y no precisamente una Parker o una Montblanc, sino una pluma barata y cutre de plástico malo comprada en un chino por tres euros. Una que no pesa nada. Liviana como un soplo.

El personaje puede cargar al mismo tiempo, trabajosamente eso sí, con un par de maletas, un maletín, un bolso y el maldito estuche gigante de su contrabajo.

¿Cómo puede caminar uno con tanta agilidad y soltura llevando una o dos maletas en las manos? En “Con faldas y a lo loco” por ejemplo lo hacen Jack Lemmon, Tony Curtis y hasta Marilyn Monroe en varias escenas memorables, pero ahí lo aceptamos porque todo en esa película es una broma. Además y para colmo el pobre Jack Lemmon a veces junto con las maletas tiene que cargar con un gigantesco contrabajo. Pero no importa. El personaje puede cargar al mismo tiempo, trabajosamente eso sí, con un par de maletas, un maletín, un bolso y el maldito estuche gigante de su contrabajo.

De acuerdo. El cine tiene sus reglas y las entendemos. Es una broma. Como aquella otra broma en que al final de la peli (esto no es un spoiler porque todo el mundo se lo sabe) Mark Mazurin descubre que Jack Lemmon no es una chica, y eso no le importa en absoluto: Nadie es perfecto. O sea, ¿qué más da que la maleta no pese? A fin de cuentas… “si non é vero, é ben trovato”. ¿Quién querría ver a un pobre y arrastrado Cary Grant o James Stewart cargando con una pesada maleta de veinte kilos por los andenes de la estación Príncipe Pío de Madrid o por Grand Central Station de NY en una película? Nadie.

Tal vez se estén preguntando mis pacientes lectores que se acaban de tragar esta infame disertación mía, qué demonios tiene que ver Wagner, recuerden que empecé por ahí, su música épica casi nazi y el chiste de Woody Allen con todo esto que he contado después. Pues bien, se lo diré claramente: nada. Nada en absoluto. Como lo que hay dentro de la maleta: Nada.

Pero eso sí, ¡uau!, me ha arreglado el artículo. Que tengan ustedes un buen día. Salud y libertad.

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