La fragata Mohamed VI, "de pesca" por aguas de Ceuta

Publicado: 17 oct 2026 - 01:10
Opinión en La Región
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La invasión sufrida por Ceuta sigue dando titulares porque nos han mentido desde el inicio. Nada hay peor que ir dando noticias a trozos y hacerlo de manera dispersa, de modo que nadie sepa quién dispara y con qué armas. Ahora ha sido el presidente del Gobierno el que ha saltado dando un titular el Día de la Fiesta Nacional, sin que se sepa qué intencionalidad tiene desvelar, a estas alturas, que buques de guerra marroquíes vigilaban la invasión terrestre de Ceuta y que lo hacían desde aguas territoriales españolas. Solo él sabe a qué responde dar esa noticia y qué réditos espera obtener de ella. Aquí nadie da puntada sin hilo.

Sospechoso es el silencio de la ministra de Defensa, pero, por si acaso, el presidente la lleva de número dos en las listas electorales. Es una buena defensa, aunque de Defensa (con mayúscula) nada haya aprendido durante su etapa ministerial. Ceuta, como hemos comprobado, estaba sin defensa militar y sus soldados vagaron por la ciudad sin que nadie les dejase clara su misión y sus cometidos.

La noticia que ha soltado el señor presidente del Gobierno deja al descubierto el verdadero peligro y la dimensión de lo ocurrido en Ceuta: una operación con todos los síntomas de un planeamiento militar detallado y eficaz. El mejor y más moderno buque de guerra de la Marina Real de Marruecos se plantó en aguas jurisdiccionales españolas mientras nos invadían por tierra. Una maniobra de apoyo naval a la acción terrestre.

Hemos sabido que esto ocurría los días 30 y 31 de julio. España, con su conocida celeridad, mandó un buque de acción marítima (BAM), el Rayo, y una fragata, la Santa María. Llegaron a la zona el día 6 de agosto porque la fragata española, ¡vaya por Dios!, se averió, lo que obligó a relevarla por la Navarra y a transbordar de una a otra a los infantes de marina en el puerto de Ceuta. Desde luego, toda una hazaña, porque nuestras fragatas de la clase F-80 bastante hacen con mantenerse a flote, dada su antigüedad y su estado.

A la fragata y a las patrulleras marroquíes parece que las acompañaban algunos pesqueros, lo que nos hace recordar que, entre las pocas noticias que nos quedan de la invasión de Perejil (2002), aunque sin confirmación por parte de medios militares, se decía que en la zona del islote había pequeñas embarcaciones cargadas con misiles. Vaya usted a saber dónde, porque nadie sabe ni contesta.

Todo queda registrado. España dispone de los medios suficientes para controlar la navegación, ya que, además, debe hacerlo de acuerdo con el Derecho del Mar y los tratados internacionales que regulan el paso por los estrechos.

Lo que ha trascendido es que la tensión entre los buques de guerra debió de ser máxima y que el buen hacer de nuestros marinos logró que la “Mohammed VI” y su compañía se retirasen de las aguas españolas, que Marruecos no reconoce como tales.

En cualquier caso, seguiremos sin confirmación alguna, ya que nuestros militares guardan un escrupuloso silencio y el conjunto de la clase política o no sabe o no quiere saber. Todo hace pensar que la invasión de Ceuta, la violación de la integridad territorial, se ha producido “sin querer queriendo” y que pretenden que miremos hacia otro lado, cuando las noticias, junto con las imágenes que nos llegan, nos dejan sin palabras.

No olviden que “no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido que no haya de salir a la luz”.

Les voy a dar una pista. En el estrecho de Gibraltar no hay barco, gaviota o golondrina que no sea detectado durante su navegación o vuelo. Todo queda registrado. España dispone de los medios suficientes para controlar la navegación, ya que, además, debe hacerlo de acuerdo con el Derecho del Mar y los tratados internacionales que regulan el paso por los estrechos.

Desvelaré alguno de esos medios. La Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (SASEMAR), adscrita al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible a través de la Dirección General de la Marina Mercante, dispone de radares que controlan todo el tráfico desde Algeciras, Ceuta y Tarifa. Los movimientos son detectados por el radar y se conocen todas y cada una de las embarcaciones que, por ley, deben mantener un rumbo fijo, sin demora, y un tráfico rápido e ininterrumpido (tránsito rápido, art. 39 del Convenio del Mar).

Todos los datos quedan registrados y pueden consultarse. ¿Por qué no nos los desvelan? Sabríamos lo que realmente pasó.

Además, existen otros sistemas de control del tráfico, como el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) de la Guardia Civil, que controla y vigila el litoral español para detectar, seguir e interceptar barcos y tráficos irregulares en tiempo real, así como otros programas más confidenciales que no voy a desvelar para no dejarlos, como hizo el Gobierno, al descubierto.

¿Qué pasó en Ceuta? Si fue grave más lo será la próxima vez a no ser que se cumpla la palabra del rey: “Creo importante reiterar aquí, alto y claro -aunque no haga falta-, algo que es obvio: que Ceuta y Melilla son una parte irrenunciable de la realidad política y nacional que es España. La soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables: son indiscutibles. Y ante cualquier riesgo, nuestra obligación es su defensa y preservación”.

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