La globalización económica no ha muerto

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Publicado: 28 jun 2026 - 07:50
Opinión en La Región.
Opinión en La Región. | JESÚS HELLÍN

Desde hace al menos una década, buena parte del debate político y económico internacional se ha construido sobre una idea aparentemente evidente: la globalización está retrocediendo. El Brexit, la guerra comercial entre EEUU y China, la pandemia, la invasión rusa de Ucrania, el retorno del proteccionismo y las nuevas tensiones geopolíticas han alimentado la percepción de que el mundo estaría asistiendo a un proceso de desglobalización. Sin embargo, los datos ofrecen una imagen bastante más compleja y, en algunos aspectos, sorprendente.

El último Índice Elcano de Presencia Global, que analiza la proyección económica, militar y blanda de los principales países del planeta, plantea una conclusión que desafía buena parte del relato dominante: el mundo no se está desglobalizando. Al menos no en el sentido clásico del término.

La evidencia acumulada desde 1990 hasta 2025 muestra que los niveles agregados de presencia económica y de influencia internacional son hoy muy superiores a los registrados al final de la Guerra Fría. El comercio, la inversión, las finanzas, la tecnología, la cultura, el conocimiento y las conexiones internacionales continúan expandiéndose. Lo que ha cambiado no es la existencia de la globalización, sino su velocidad, sus protagonistas y sus mecanismos de funcionamiento. Esta conclusión obliga a revisar algunos de los lugares comunes que han dominado el debate público en los últimos años, porque la realidad parece apuntar menos hacia un desmantelamiento del orden global que hacia una profunda transformación de este.

La globalización sigue viva. El mundo cambia de mapa, pero continúa más conectado que nunca: China, EEUU y Rusia, en aumento

El ranking de presencia global correspondiente a 2025 continúa encabezado por EEUU, seguido a una distancia todavía considerable por China. Ambos países, junto con Rusia, son además los que más incrementaron su proyección internacional respecto al ejercicio anterior. Esta circunstancia resulta significativa porque coincide con un momento de extraordinaria tensión geopolítica, lo que demuestra que la rivalidad estratégica no necesariamente implica una reducción de las interdependencias globales. De hecho, la trayectoria de China constituye el fenómeno más transformador de las últimas décadas. Su cuota de presencia mundial supera con creces la que llegó a alcanzar la Unión Soviética en el momento álgido de la Guerra Fría.

¿Puede interpretarse el crecimiento de China como una pérdida equivalente de influencia occidental? Donald Trump puede dormir tranquilo. EEUU, lejos de haber experimentado un declive irreversible, sigue aumentando su presencia global en términos absolutos. La paradoja es evidente: mientras parte del discurso político estadounidense insiste en presentar a la primera potencia mundial como víctima de la globalización, los datos muestran que el país gobernado por Trump continúa siendo el actor internacional con mayor capacidad de influencia económica, tecnológica, militar y cultural.

La verdadera transformación se ha producido en la distribución geográfica del poder económico. Asia ha emergido como el gran espacio de crecimiento del siglo XXI, impulsado por China, pero también por otras economías regionales que han ganado protagonismo internacional. Europa, en cambio, ha experimentado una desaceleración relativa de su proyección exterior, especialmente desde la Gran Recesión de 2008 y, más tarde, tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

@J_L_Gomez

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