Un gol contra el mundo

TRAZADO HORIZONTAL

Crónica de la gesta de la selección. España ha liado la mundial y se ha unido frente a la gobernanza divisiva.

Publicado: 26 jul 2026 - 05:40
Ferran Torres, antes de marcar un gol en la Final del Mundial de Fútbol.
Ferran Torres, antes de marcar un gol en la Final del Mundial de Fútbol. | Europa Press

A España le ha venido bien el mundial de fútbol para olvidar la amargura de un tiempo feo, de una tristeza depresiva causada por la infamia del poder político que levanta muros de división y enfrentamiento por razones de estrategia electoral. A España le viene bien irse de vacaciones con la recompensa de una victoria colectiva en la que prevalece la unidad frente a la polarización intencionada y la manipulación de una sociedad sometida al abuso de la corrupción, la mentira y el engaño.

A España le viene bien el tratamiento medicinal y psicológico del deporte, ya sea con los triunfos del fútbol, los grand slam de Nadal y Alcaraz o los grandes premios en motos y automovilismo desde Ángel Nieto a Fernando Alonso. España ha marcado un gol contra el muro levantado por el sanchismo y contra el muro marrullero de una selección argentina sucia, tan mal encarada como mal perdedora. La fiesta que comenzó el domingo pasado en Nueva Jersey, a tiro de piedra de Nueva York, continuaba esta semana en Madrid y en cada pueblo natal de los héroes de la segunda estrella mundialista.

Los españoles necesitábamos esta terapia curativa de autoestima, porque vivimos en un país fracturado, demasiado enfrentado y poco dado a cultivar los valores y principios de una democracia igualitaria. A todos esos paletos radicales y rencorosos que desprecian la fuerza de una nación unida, a todos esos vividores de la política que trafican con las emociones del himno y la bandera a golpe de silbido, les viene bien esta pasada por el patriotismo nacional, donde todos sumamos y juntos representamos lo mejor de este país.

Elecciones generales

España volverá a las andadas tras el verano, cuando a finales de septiembre encare el atajo hacia unas elecciones generales. Los buenos momentos se malogran enseguida, o al menos pasan a un segundo plano por razones de prioridades y olvido pasajero. Pero siempre recordaremos aquel Iniesta de mi vida de 2010 en Sudáfrica y el presente oh Ferrán de mis amores en EEUU con el que hemos conquistado la segunda copa del Mundo pese a las ayudas arbitrales de la FIFA a la Argentina de Messi. Si el gol de Ferrán fue el gol de 47 millones de españoles, también fue un golazo contra el muro que nos separa y nos aleja de una convivencia ejemplar. Como dice el seleccionador Luis de la Fuente, “juntos somos más fuertes”. Y como sentenció Toni Kroos “ganó y triunfó el fútbol” sobre todo lo demás, sobre los despachos y el juego sucio.

Festejar la felicidad de una copa del mundo nos acerca a la armonía colectiva y derriba los muros que algunos levantan

En el deporte, como en la política y en la vida en general, el trabajo, la constancia, el sacrificio, la limpieza y la honestidad en los comportamientos siempre tienen la recompensa del premio. Y eso es lo que parece no entender alguno de nuestros dirigentes, ese fotero maniquí nunca dispuesto a cultivar la suma vigorosa de una gobernanza para todos. Pedro Sánchez no obtuvo su momento de gloria en la entrega de trofeos sobre el césped del MetLife Stadium. Se tuvo que conformar con una discreta presencia en el palco blindado, un saludo a Trump con los Reyes por testigos y la recepción en el Palacio de la Moncloa a la selección.

En este tipo de acontecimientos globales es donde más aflora el cariño popular representado por los jugadores hacia Felipe VI. Una correspondencia por su saber estar, por su sentido del equilibrio, por su medida templanza y por la sencillez conjunta de su celebración como Jefe del Estado y como un español más. Se lo ha ganado a pulso tras una sucesión difícil y el cerco de la izquierda radical que gobierna España junto a los golpistas separatistas y los herederos políticos de ETA.

Trabajo en equipo

El trabajo en equipo, como ha repetido Luis de la Fuente, es el gran éxito de cualquier colectivo, en este caso la selección española de fútbol. Del mismo modo, trabajar en equipo con la suma de las ideas o en la lucha contra incendios o la dana, también es el triunfo de la política. Si España se aplicara más ese mandamiento dentro del ejercicio de la vida pública, mayores serían nuestras satisfacciones y logros. Festejar la felicidad de una copa del mundo nos acerca a la armonía colectiva, derriba los muros que algunos levantan y nos devuelve a la tarea común de mejorar como sociedad pese a miserias de la política como la corrupción, en cuyo fango chapotea ZP.

Toca disfrutar de este momento en espera de que se airee la casa común de la nación española, y la alternancia democrática permita levantar las alfombras para limpiar la suciedad y traernos mayor transparencia. Ferrán, Lamine, Cucurella, Merino, De la Fuente y todo el conjunto deportivo, técnico y administrativo que conforma la selección del mundial han marcado un gran gol contra el muro por toda la escuadra. Y eso no lo olvidaremos los españoles nunca, porque los pueblos sabios siempre toman nota de lo bueno igual que se acuerdan de lo malo, de todo el sufrimiento excluyente y desigualitario causado por el guerracivilismo, el frentismo y la polarización.

La selección no hizo victimismo, no habló de “lawfare”, no practicó el teatro bochornoso del tango fingido y Unai no cantó la Traviata como Julito Martínez. La selección simplemente jugó como sabe y nos hizo a todos un poco más felices.

El triunfo de la humildad

Luis de la Fuente, seleccionador de la selección española.
Luis de la Fuente, seleccionador de la selección española. | EVELYN SAN MIGUEL/RTVE

Luis de la Fuente es el gran artífice del triunfo de España en el mundial de 2026. Y junto a él, todo el movimiento coral de un colectivo que actuó como equipo, y de una Federación que creyó en la apuesta gracias a la experiencia de su presidente Rafael Louzán tras un reprochable comportamiento de su predecesor Rubiales. Todo el mundo ensalza la gestión catalizadora del seleccionador nacional, al igual que ocurriera con Vicente del Bosque en el mundial de Sudáfrica de hace 16 años, o con Luis Aragonés, quien, pese a ser más polémico, sentó las bases deportivas para los frutos que posteriormente hemos recogido. De la Fuente es un tipo sereno, fiel a sus convicciones, muy trabajador y un gran exponente de la humildad como factor seguro de éxito. A quienes nos sorprendió por excluir de la selección al Real Madrid, algún jugador merecía estar tanto o más que otros y habríamos ganado igual, nos vino a consolar el fichaje de Cucurella en pleno mundial, todo compensado por la alegría de la victoria final. De la Fuente es el triunfo de la humildad, la constancia y la justicia divina de la suerte y del trabajo.

El talento del mejor

Rodri Hernández, mejor jugador del Mundial 2026.
Rodri Hernández, mejor jugador del Mundial 2026. | Europa Press

Rodrigo Hernández Cascante, más conocido como Rodri, ha sido declarado el jugador más valioso del Mundial 2026. Muy merecido y compartido con todos sus compañeros, los que han jugado y los que no, porque nada se logra en el deporte de élite si no hay un grupo detrás. Para quienes cuestionaron su balón de oro, esta ha sido su consagración definitiva, pese a que su exentrenador del Manchester City, Pep Guardiola, evitó dar su respaldo explícito a la selección española mientras volvía a mezclar su habitual demagogia separatista con deporte. Rodri ha demostrado en este mundial haber sido el mejor, por encima de Messi, Mbappé, Ronaldo, Bellingham, Pedri o Lamine Yamal. Y eso hay que reconocérselo tras sobreponerse a una grave lesión y sus dolores de espalda que requieren cirugía. Todos los jugadores han estado al máximo nivel, y sin ellos Rodri no habría logrado el MVP mundialista. El futbolista madrileño debutó en el Villarreal, jugó fugazmente en el Atlético de Madrid y fichó por el Mánchester City. Lástima que Florentino Pérez no supiera ver el talento del mejor para traerle a Real Madrid. aunque pese a sus 30 años, nunca es tarde si el fichaje es bueno.

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