Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Ya nos gustaría hablar de otra cosa
CRÓNICA PERSONAL
Los audios de la comparecencia de Zapatero ante el Supremo, quiénes participaron en reuniones en Moncloa en las que se tomaron decisiones de interés máximo para algunos personajes siniestros que se mueven en el mundo de los negocios, cuál es el origen de las joyas que ZP guardaba en la caja fuerte de su despachos si tiene sentido eso que cuentan irónicamente de que en el improbable caso de que Karajan o Bernstein se hubieran presentado candidatos para dirigir la política musical de Badajoz la plaza habría sido para el hermano de Sánchez…
Ya nos gustaría hablar de otra cosa, de cómo se presentan las vacaciones para el español medio, en el caso de que el español medio pueda disfrutar de vacaciones, o qué hacer ante un joven que ha dedicado media vida a formarse y no tiene ninguna posibilidad de encontrar un trabajo suficientemente estable y con el salario que le permita alquilar un estudio de 30 metros en el que iniciar una vida independiente para la que se estaba preparando desde que tuvo uso de razón; o hablar de cómo va a comportarse Vox ante las responsabilidades que va a asumir en el gobierno andaluz, si Gavira estará a la altura o su partido seguirá echado al monte como hasta ahora, o analizar en profundidad lo que nos jugamos en la nueve cumbre de OTAN.
Hay infinidad de asuntos que preocupan a todos los españoles, pero es imposible sustraerse a la dura realidad: hoy España cuenta con un Gobierno que no nos merecemos -a ver si la gente empieza a comprender la importancia de votar con un mínimo de sentido común-, un Gobierno que pertenecía a un partido al que debemos mucho porque en tiempos pasados promovió políticas sociales indispensables y valientes y alcanzó acuerdos con la oposición en capítulos como la economía o la lucha antiterrorista que fueron ejemplares; además de tener consideración hacia las grandes cuestiones de Estado como la defensa y seguridad, la política internacional y, por encima de todo, el respeto a la Constitución. Es idea de seriedad gubernamental ya no existe.
Todo eso queda en segundo plano ante cuestiones que actualmente convulsionan la vida política, económica, social e incluso cultural: la corrupción, que en estos momentos es la principal preocupación porque emana directamente de personalidades que están en el Gobierno o muy cercanas al Gobierno, al partido que gobierna, y a los hombres y mujeres que nos gobiernan. Incluido el propio presidente.
Se acusa a los periodistas de poner el foco solo en los asuntos de corrupción, y efectivamente es así. No hay un solo día en el que los medios no encuentren un nuevo titular con el que encabezar sus primeras planas o los informativos de radio y televisión, Ni un solo día. Más todavía los lunes, que es cuando se publican las más perturbadoras noticias.
Qué más quisiéramos que ofrecer, o analizar, informaciones que nos llenaran de orgullo y esperanza. Qué más quisiéramos… pero el sanchismo es implacable: no nos da opción.
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