Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Ya nos gustaría hablar de otra cosa
El Estado de Derecho debe ser, material y formal a la vez y del mismo modo, como la forma y el valor son inescindibles. Este modelo de Estado presenta una serie de rasgos esenciales que hoy están en entredicho, especialmente en el comportamiento cotidiano de los actores políticos e institucionales.
En efecto, junto al principio de juridicidad o legalidad en sentido amplio, nos encontramos, como elementos básicos del Estado de Derecho, con la separación de poderes, la independencia del poder judicial y el reconocimiento de los derechos fundamentales, individuales y sociales, de la persona. También se puede considerar como elemento central la soberanía nacional, pero en realidad tal característica está integrada en la ley entendida como la expresión de la razón normativa confeccionada por los representantes del pueblo. Del mismo modo, la existencia de una Constitución es un rasgo inherente al modelo del Estado de Derecho, una Constitución donde se reflejan expresamente estas capitales características.
Por otra parte, desgajar el aspecto social y el democrático del mismo concepto del Estado de Derecho sería una contradicción en los términos pues sin estos dos esenciales componentes sería imposible su desarrollo y realización en la vida social y política.
Son tiempos, los actuales, para recuperar el sentido del Estado de Derecho pues, de lo contrario, lo más a lamentar, y mucho.
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