Lenguaje "soft"

HISTORIAS INCREÍBLES

Publicado: 07 jun 2026 - 01:40
Opinión en La Región
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No era consciente de que en el lenguaje también nuestras palabras pueden ser clasificadas de esa manera: palabras blandas y palabras duras. Imagino las palabras blandas y las supongo como el agua dulce, refrescante, acariciadora. Seguro que las palabras de las madres son dulces, que las de los enamorados también son palabras blandas.

Existe, claro un tipo de aguas que son duras. No nos parecen apropiadas y las suponemos como rechazables para para el consumo habitual. También ocurre que hay lenguajes tan lúcidos, tan claros, tan rotundos y sobre todo tan exigentes que huimos de ellos.

Suponemos que el lenguaje del Señor es de los blandos. Suponemos que sus palabras, propias de persona tan extraordinaria, han de ser esponjosas, dúctiles, moles, y sobre todo suaves. Sin embargo, estamos equivocados. En el capítulo 6.60 del evangelista Juan, se describe cómo son sus palabras: “Dura es esta palabra; ¿quién puede escucharla?” Allí explica que “el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene la vida eterna”. Ante semejante exposición verbal, los oyentes comenzaron a emplear sus palabras blandas: su enseñanza es muy difícil de aceptar. ¿Quién puede hacerle caso?

Hoy, desde cualesquiera estamento se pretende construir una religión fácil de aceptar. Se construye un lenguaje “soft”. Un tipo de lenguaje blando que no moleste; lo que es difícil de oír ya no se pronuncia. Es lo que habitualmente hacemos para no entrar en un conflicto ya que estaría mal visto.

La oscuridad de la iglesia se amontona sobre los bancos de esta capilla de aldea

Es preciso reconocer que sus palabras son siempre exigentes. Ser cristiano en un mundo con una preferencia absoluta por las palabras mórbidas, esponjosas, laxas… no es nada fácil. Por ello se construye la ficción de que ahora hay mucho interés por una nueva espiritualidad, que no lo es, pues se construye para halagar los oídos con verbos inconsistentes. Se poda lo que molesta y así la sociedad pasa a ser fofa.

La sociedad precisa de una moral o al menos de una ética concertada en la que el orden de valores no puede ser líquido. Ha de ser preciso. Ahora que estamos en estas celebraciones del Corpus, me parece de interés recordar que “desde entonces dejaron a Jesús muchos de los que lo habían seguido”.

Déjenme terminar con parte de un poemita que publicamos hace tiempo; se titula “Credo”:

La oscuridad de la iglesia se amontona sobre los bancos de esta capilla de aldea. Un viejo confesionario, tres repisas con santas, cuatro abuelas que rezan y un oloroso incensario.

Un sacerdote muy viejo, arrastra sus piernas pesadas y mueve con dificultad su pobre bastón de madera, empujándolas cansadas.

Se arrodilla allí arriba y se inclina con unción, con fervor y devoción ante el Cristo del sagrario, que le mira con cariño como Padre y como hermano, y le muestra, desde otra imagen, su corazón en la mano.

Y aunque es un pueblo pequeño, perdido al acabarse el sendero… en una casita pequeña, una casita de nada… escondida en el retablo, tiene al Jesús verdadero.

Las aguas duras lo son porque concentran minerales de alto valor nutritivo. Feliz día.

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