León XIV dice lo que tenía que decir

Publicado: 09 jun 2026 - 00:10
Opinión de Fernando Lusson.
Opinión de Fernando Lusson. | La Región

El papa León XIV es la cabeza visible de la Iglesia Católica, que reúne a 1.400 millones de personas en torno a una determinada concepción moral, y todas sus intervenciones están guiadas por los preceptos que emanan de los Evangelios. De ahí que una de sus primeras palabras durante su intervención en el Congreso, con las Cámaras reunidas en sesión conjunta, haya sido una defensa de la vida desde su concepción hasta su ocaso natural y por tanto una condena del aborto y de la eutanasia. Se trata de dos derechos legislados recientemente por una democracia aconfesional que no solo debe atender a los miembros de una religión, nominalmente la mayoritaria, sino tomar en consideración al conjunto de los españoles. Nada ni nadie obliga al aborto y la eutanasia sometidos, sobre todo en el caso de la segunda, a estrictos controles médicos y jurídicos.

Tanto en el Congreso como en el resto de sus intervenciones públicas que ha tenido en los últimos días, León XIV ha dicho lo que se esperaba que dijera, que es su mensaje desde el inicio de su pontificado, que la Iglesia y sus fieles deben volcarse en la atención y la defensa de los más desfavorecidos, entre los que sin duda se encuentran los inmigrantes que llegan a nuestro país, porque es una muestra de la caridad cristiana. El papa no entra en disquisiciones sobre saturación de servicios sociales o supuestos procesos de remplazo. León XIV habla de preservar la dignidad de las personas y en ese terreno su mensaje moral coincide con el de todos aquellos, creyentes o no, que tratan a todos los seres humanos con la misma vara de medir. Su mensaje ha sido nítido en defensa de la inmigración y lo dejó claro con su entrada en Madrid a través de un centro de Cáritas.

Como referente político, jefe de un Estado y predicador de un Evangelio que preconiza la paz, sus referencias al diálogo y al multilateralismo como forma de resolver los conflictos, es otra de las señales que se esperaban del papa, que esta vez la ha acompañado del aprecio por las posiciones de España -en este caso del Gobierno- en defensa de esas premisas. Con el tacto de la diplomacia vaticana, León XIV ha realizado una referencia a la situación política española dejando un mensaje para quien quiera cogerlo, aunque en este caso todos podrán defender que el papa ha venido a darles la razón cuando ha afirmado que “La pluralidad no debería degenerar en descalificación permanente del adversario”, porque cada uno de los grupos del Hemiciclo mirará al otro lado para considerarlo responsable de esa situación.

Y más aún, pidió unas instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica “que busque la verdad y la reconciliación” y una vida social que se sostenga “en el respeto mutuo en medio de la discrepancia”. Puede darse por seguro que las palabras del papa caerán en terreno baldío y que su eco se apagará en cuanto que abandone España.

Aunque se ha echado en falta que León XIV abordara el problema de los abusos sexuales en la Iglesia en su intervención en el Congreso, ha esperado a llegar a otro foro, la Conferencia Episcopal Española, donde sus palabras tienen tantos seguidores como agnósticos, para afirmar que este problema es “una plaga” y que quienes lo han sufrido merecen “encontrar escucha sincera, acogida, protección y cambios reales de sanación”. Los obispos españoles muchos de los cuales se han puesto de perfil o han bloqueado las soluciones que las víctimas demandan no podrán decir ahora que León XIV no ha sido claro al abordar la pederastia en la Iglesia española.

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