TAL DÍA COMO HOY
Luigi Boccherini
TAL DÍA COMO HOY
Nacido en Lucca (Italia) el 19 de febrero de 1743 en el seno de una familia de artistas, Boccherini se interesó desde muy joven por el violonchelo.
Sus primeros años transcurren en Roma, donde estudió en la Basílica de San Pedro. Después Viena, Milán y París fueron testigos de su genialidad hasta que, en 1768, siguiendo por amor a Clementina Pelliccia, cantante italiana que actuaba de soprano en una compañía de ópera en nuestro país, se instaló en Madrid donde se quedaría a vivir hasta el fin de sus días.
En 1770 es nombrado violonchelista y compositor de la capilla real del infante Luis Antonio de Borbón y es ahí donde empieza realmente su etapa de mayor creación musical.
Fue un prolífico compositor de música de cámara con un repertorio de aproximadamente 250 piezas entre cuartetos y quintetos, además de treinta sinfonías.
La música de Boccherini nos ha acompañado en numerosas ocasiones tanto en el cine como en la televisión. Películas como “El quinteto de la muerte”, “Master and Commander” o “Conocerás al hombre de tus sueños”, nos transportan siempre a la música del compositor toscano.
Boccherini fue enterrado en Madrid en 1805, pero años después sus restos fueron trasladados a Lucca, su lugar de nacimiento, donde se encuentran en la actualidad.
Nos gustaría añadir algo sobre el instrumento… El violonchelo o violoncello (abreviado a menudo el primer término bajo la forma chelo) es un instrumento musical de cuerda frotada, perteneciente a la familia del violín.
Es uno de los instrumentos básicos y fundamentales de la orquesta dentro del grupo de las cuerdas, realizando normalmente las partes graves, aunque su versatilidad también permite a los instrumentistas que lo tocan interpretar partes melódicas.
Tradicionalmente está considerado como uno de los instrumentos de cuerda que más se parecen a la voz humana.
A lo largo de la historia de la música se han compuesto muchas obras para violonchelo debido a su gran importancia dentro del panorama musical al ser este un instrumento básico en muchas formaciones instrumentales (sobre todo en cuartetos).
Si alguien escucha lo de irse con la música a otra parte es posible que imagine a que alguien que lleva un reproductor de música decida cambiar de sitio y, bueno, aunque en esos casos también pueda significar eso, lo cierto es que se puede usar en más casos que en el de su significado literal.
Cuando alguien se va con la música a otra parte significa que se va, que nota que por algún motivo sobra de donde está (por lo que dice o por lo que hace) y decide marcharse. Así, alguien que está diciendo algo que no es compartido por el resto puede decir, bueno, me voy con la música a otra parte para indicar que como se da cuenta de que lo que dice no es bienvenido, es mejor que se vaya.
También podemos decir que alguien se vaya con la música a otra parte cuando queremos que se vaya y le invitamos de una forma un poco más elegante que con un simple “vete de aquí”. Así, le diríamos algo como “es mejor que te vayas con la música a otra parte”.
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