Rubiales, no hay nada peor que “un pikito”

Publicado: 10 feb 2025 - 10:30 Actualizado: 10 feb 2025 - 14:27
Luis Rubiales, acompañado por su abogada, durante el juicio de esta semana.
Luis Rubiales, acompañado por su abogada, durante el juicio de esta semana.

Entre la innumerable lista de tropelías, chanchullos y actos ilegales del expresidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, se nos intenta inculcar con calzador que lo peor fue el beso a Jenni Hermoso en la final del Mundial. Un crimen.

Tan impropio como su comportamiento barriobajero en el palco durante aquella final

Un beso -consentido o no- siempre zafio e impropio del representante del fútbol español ante el mundo. Tan impropio como su comportamiento barriobajero en el palco durante aquella final, sus modales con la Renia o su celebración vikinga sobre el césped. Esa vergozosa actitud ya merecía su despido fulminante.

Tan nefasto como sus primeras declaraciones a los medios tras la celebración. Insultando a quienes ya habían criticado su proceder. Gracias a su torpeza y chulería, más la influencia de cierto sector feminista, se formó esa bola de nieve de presión social que, si bien no le hizo dimitir, forzó al gobierno a ahorcarlo en la plaza pública.

Mucho feminismo, mucha transparencia, mucha honradez… Pero lo cierto es que el mayor timo de Rubiales y sus compinches a España es la compra de un ruinoso Mundial 2030

Cuando se percató, o le hicieron percatarse de su error, intentó arreglarlo. Primero, de forma incompetente, después al estilo de la mafia. Se creyó intocable, quizá por disponer de hilo directo con Pedro Sánchez. Respaldado por una asamblea de aplausos, pronto transformados en cuchilladas. Una de ellas, a cargo del actual seleccionador nacional masculino.

Mucho feminismo, mucha transparencia, mucha honradez… Pero lo cierto es que el mayor timo de Rubiales y sus compinches a España es la compra de un ruinoso Mundial 2030, en colaboración con nuestro mayor enemigo actual, la dictadura homófoba y machista de Marruecos.

Ni el gobierno, ni la oposición, ni los ofendidos grupos feministas parecen ver las garras de Rubiales en este engendro. Nada es peor que un beso.

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