La tumba de Durruti

EL ÁNGULO INVERSO

Publicado: 08 mar 2026 - 02:25
La tumba de Durruti
La tumba de Durruti | Alba Fernández

Estoy con mis colegas en la tertulia. Me ven silencioso y pensativo. El abogado pregunta: “¿Qué te ocurre, Jaime, qué mala cara traes?” Tras un silencio, digo: “Quizás recordéis el poema de Gil de Biedma: ‘La historia de España es la más triste de todas las historias porque siempre termina mal’. Os cuento: estuve en el Foro de este periódico, donde Jorge Carrillo presentó su libro ‘Luchadoras: Memoria de una deshonra saldada’. La sala casi llena y ningún joven. Jorge reflexionó: ‘No sé qué hemos hecho mal porque las nuevas generaciones van por otro camino. Pienso que no les hemos explicado bien lo ocurrido: la Guerra Civil, tan reciente, y la dificultosa Transición. Me asombra que los hijos de los que vivieron esto no sepan nada. Viven como si aquello no tuviera nada que ver con ellos”.

Era inevitable: todos preguntamos por el 23F. Cierto, la imagen de su padre imperturbable en su asiento, con un cigarro en las manos mientras todo dios se escondía cobardemente debajo de los asientos. Solo Santiago, Suárez y el militar Gutiérrez Mellado no lo hicieron. Esta imagen está muy dentro de nuestras generaciones. Jorge afirmó: “No es cierto que el rey estuviese en el ajo, pero de alguna manera participó porque era un bocazas”. Alguien le dijo “se hacía querer”. Él sonrió, silencioso.

Hoy, que es el Día Internacional de las Mujeres, recuerdo cómo fueron víctimas las llamadas ‘hijas de soltera’. Cielo santo, allá a mediados del siglo pasado nuestra calle Villar estaba llena de estas víctimas huidas de sus pueblos. Caían en manos de chulos que las maltrataban

Mis amigos de la tertulia están llenos de preguntas. Me adelanto: “La historia de la familia Carrillo es conmovedora. Su abuela Alivio fue violada por el cacique de un pueblo asturiano. Hoy, que es el Día Internacional de las Mujeres, recuerdo cómo fueron víctimas las llamadas ‘hijas de soltera’. Cielo santo, allá a mediados del siglo pasado nuestra calle Villar estaba llena de estas víctimas huidas de sus pueblos. Caían en manos de chulos que las maltrataban. No está mal recordarlo: a las tres de la madrugada los proxenetas las esperaban en sus motos potentes, que ellas habían pagado. Registraban sus bolsos y bolsillos para apropiarse hasta de la última moneda.

Pero volvamos a Carrillo, le digo a mis contertulios: “Mientras caminábamos hacia el San Miguel, surgió la Guerra Civil. Cuánto me desconcertaron sus palabras. Tenía mis héroes, le conté cuánto admiraba a Valentín González ‘el Campesino’, minero, legionario, general del Ejército de la República. Se decía de él: ‘Come con una mano y dispara con la otra’. Pero Jorge niega con la cabeza: ‘No es como tú dices. No era valiente y cuando las cosas estaban mal se esfumaba. Modesto, el general republicano, le dio una buena hostia cuando presumía de su valor. Otro líder le dijo: ‘No eres valiente ni valentón, eres valentín”. De Líster también me dijo que era un bluff: analfabeto y borrachín.

Cielo santo, pensé, si me dice lo mismo de Durruti me suicido… Pero no lo hizo: “Ese sí fue un valiente”, concluyó.

(“¿Qué pasó en tu casa el 23 de febrero?” “No nos sorprendió, te lo juro. Mi padre nos previno de que podía ocurrir. Sus jefes le dijeron que estaba chocho. Allá nos fuimos mi madre y yo al Congreso. Pensamos que había que volver a la clandestinidad. Cuando todo terminó nos fuimos al hotel Palace, donde estaban los periodistas. Aquella madrugada no apareció ni un político por allí”.

Termina la tertulia y el músico nos invita a cantar con él la canción de Ska-P: “A la tumba de Durruti nos vamos a emborrachar,/ buscando la manera de poder resucitar”).

Contenido patrocinado

stats