¿Qué tiene que ver con el racismo?

Publicado: 30 abr 2026 - 05:50
Itxu Díaz
Itxu Díaz | La Región

Me agota, lo confieso, esta España en que los políticos y sus altavoces nos obligan constantemente a afrontar polémicas que durante siglos ha resuelto el sentido común sin debate alguno. Revuelo absurdo sobre la “prioridad nacional” de Vox. Salvo retorciendo las cosas de una manera enloquecida y extremadamente cínica, no hay ninguna forma de ver problemático algo que todos aplicamos a diario en nuestra vida cotidiana, algo que se refleja en la Constitución, en nuestra propia historia y, más aún, algo que todas las sociedades que han sobrevivido hasta nuestros días han llevado a cabo desde que el hombre puso sus pies sobre la Tierra por primera vez. Es tan idiota la discusión, que también priorizan a los suyos sobre los ajenos quienes se oponen a la famosa prioridad nacional.

Pensemos en Pedro Sánchez, que acusa de racistas a los de la prioridad nacional. ¿No ha priorizado él a los suyos por delante de los demás? ¿Es necesario recordar que, salvo el perro, ha colocado en puestos y negocios públicos a todos y cada uno de sus familiares, amigos, y conocidos, y a cualquier precio, razón por la que se enfrenta a un futuro judicial oscurísimo? ¿Cómo se atreve a criticar, precisamente él, la prioridad nacional?

Priorizamos y por eso nos agrupamos en familias. Priorizamos y nos juntamos con vecinos, compartimos edificio, calle, zona, barrio, ciudad, región y nación. Y si dos personas, un familiar y un desconocido, necesitan ayuda al mismo tiempo y debemos elegir entre uno u otro, siempre vamos a echar un cable al nuestro, al que nos resulta más cercano y al que nos unen más cosas –también los deberes y las responsabilidades-, sin ánimo alguno de despreciar al otro. Hemos sobrevivido a la extinción durante miles de años precisamente por actuar de esta manera.

Los españoles deben ir primero en España, por sentido común, pero también por supervivencia

Priorizamos, claro, porque los recursos son escasos. Nos encantaría que no lo fueran, pero es como lamentarse y darse golpes de pecho por la existencia de la ley de la gravedad. Aunque ya sé que tú entras en este Consejo de Ministros y dices “los recursos son escasos”, “la Tierra es redonda” y “el agua moja” y te echan a patadas al grito de “fascista”.

Priorizamos, en fin, y por eso nos juntamos con una pareja para tener unos hijos, a los que priorizamos a su vez sobre los hijos de los demás. Priorizamos y por eso distinguimos entre amigos, conocidos y compañeros de trabajo. Priorizamos siempre y en todo lugar, y lo hacemos siempre por supervivencia, casi siempre por justicia, muchas veces por necesidad y en última instancia, a menudo, en ejercicio de nuestra libertad.

Los españoles deben ir primero en España, por sentido común, pero también por supervivencia, porque tenemos la obligación moral de proteger a los nuestros, los que de un modo u otro nos han sido encomendados; por justicia, porque levantamos este país con esfuerzo y, muy a mi pesar, con nuestros infinitos y salvajes impuestos; por necesidad, porque no podemos asumir en nuestro lomo las necesidades de todo el universo, y en ejercicio de nuestra libertad, porque tenemos derecho a poner nuestras propias normas en nuestra casa, que es nuestro país.

Priorizamos y jamás pensaríamos que nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros padres, nuestros tíos, nuestros amigos o nuestros vecinos van por delante en afinidad porque odiamos a los demás.

Lo único realmente escandaloso de la campaña a favor de la prioridad nacional es que los políticos que mandan en España se hayan comportado durante años de un modo tan enloquecido y estúpido que sea necesario que venga un partido político relativamente nuevo a reivindicarlo y exigirlo en el año 2026 de nuestra supervivencia como especie, asociados y hermanados en esta maltratadísima nación española.

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