María Antonia Rilo
Nuestro Liceo
En Cuba y en otros países caribeños le llaman fanaticada a los aficionados al béisbol. El palabro se ajusta incluso más que hinchada al comportamiento irracional que se puede llegar a sentir por un equipo. El fanatismo no sólo va de camisetas y colores. En la política actual sólo falta pelar pipas para que no haya grandes diferencias entre lo que se escucha en el Congreso y en la grada de un estadio de fútbol. En este punto los representantes del pueblo emulan las peores maneras de unos cuantos representados.
El término llega al folio porque el cineasta vigués que no quiere salir en los créditos envió anoche el enlace de un documental de ESPN sobre Orlando ‘El Duque’ Hernández y su hermano Liván, dos cubanos que se largaron de la isla a finales de los 90 durante “el periodo especial en tiempos de paz”, eufemismo acuñado por Fidel para no decir que falta de todo. Triunfaron en las Series Mundiales de béisbol en Estados Unidos. El cineasta echa tierra en cuanto puede sobre las brasas revolucionarias que puedan resistir el paso del tiempo porque siendo hijo de panadero no olvida las colas que soportó en La Habana para conseguir una barra de pan. Si había suerte.
Antonio Ferreras entrevistó ayer en La Sexta a Pere Aragonès, ‘president’ de la Generalitat, al hilo de los indultos y el marco de las relaciones entre el Estado y Cataluña. Las preguntas sencillas llevan a conclusiones certeras. El periodista es futbolero e intentó en tres ocasiones saber si el ‘president’ quiere que el viernes gane España o Suiza. Aragonés se escabulló “porque no juega la selección catalana, pero los países que se organizan confederalmente y reconocen la diversidad despiertan simpatía (...)”. ¿También los paraísos fiscales?
Con lo fácil que hubiese sido responder que al vecino siempre se le desea lo mejor. No descontentaría a su fanaticada y sería un guiño hacia los aficionados a la selección que creen que los indultos a los condenados por el “procés” están bien concedidos. Un bebedor gallego, a ratos independentista, arremetía siempre contra la selección de fútbol hasta que un día lo sorprendieron animando a la de baloncesto. “Eso es distinto”, dijo. Fanaticadas.
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