Acusados en Ourense de estafar más de 300.000 euros: “Me costó la salud y una casa”

DOBLE JUICIO

Los investigados negaron el engaño: ella no participó en el negocio y él culpó al surtidor de vehículos

Antonio G.F. y Filomena G.A., ayer en el banquillo de la Audiencia Provincial de Ourense.
Antonio G.F. y Filomena G.A., ayer en el banquillo de la Audiencia Provincial de Ourense. | Miguel Ángel

Una semana después de que el TSXG ratificase su condena a dos años de prisión por estafar 100.000 a un matrimonio de Mallorca usando como gancho pisos y vehículos, Antonio G.F. se sentó en el banquillo de la Audiencia Provincial por otros dos fraudes económico relacionados con la venta de turismos, cifrados en total en más de 300.000 euros. Esta vez no lo hizo solo, a su lado se sentó su pareja, Filomena G.A., con quien vivió una jornada maratoniana con dos juicios.

En el primero de ellos, se les acusó de lograr dinero fraudulento con la venta de coches, aunque la fiscal les atribuye roles muy diferentes. Antonio era el que hablaba con los clientes, asumía las relaciones comerciales y cerraba los traspasos. Sin embargo, debido a que tenía un embargo por deudas ante la Seguridad Social, no podía tener una cuenta a su nombre, y de ella era titular Filomena. “No hubiese podido cometerse el delito sin la colaboración necesaria de ella”, aseguró la representante de la acusación pública, Marisa Melero.

Ambos acusados negaron la estafa. Antonio explicó que el denunciante le encargaba un vehículo y, si él lo conseguía, le realizaba una transferencia y le mandaba el vehículo. Pactaron un total de 53 turismos, sin embargo, hubo 23 turismos que fueron pagados y nunca llegaron a su destino ni se devolvió el dinero. “El surtidor que tenía me cortó el suministro”, aseguró Antonio. Al respecto, indicó que no falicitó esos vehículos porque no se los entregaron a él. Tampoco devolvió el dinero, argumentando que no lo hizo porque no pudo. “Todo funcionó muy bien hasta que me cortaron el surtido”, añadió.

Respecto a su pareja, Filomena, limitó su participación en el negocio a la apertura de la cuenta bancaria. Según él, ella no la manejaba, nunca se quedó con dinero y no habló tampoco con proveedores. Ella lo ratificó, asegurando que no conocía que tenía vehículos a su nombre y que tampoco sabía que estaba dada de alta como comercializadora de coches al por menor. Según su versión, no se quedó con dinero del negocio de Antonio, ya que ella trabajaba cuidando a una señora, la cual le pagaba en B. “Nunca miré las cuentas”, indicó.

Las acusaciones no se creyeron su relato. “Esto no es lo típico de la infanta, la esposa ignorante. Sigue viviendo con él, sabe perfectamente de la situación económica. (…) No puede hacerse la ignorante”, aseguró el abogado de la acusación particular, Esteban González.

“Me costó una casa”

La denuncia la interpuso el representante de una empresa de automóviles, el cual le encargó al acusado 53 vehículos, recibiendo 26 y devolviéndole Antonio el importe de cuatro. Sin embargo, pagó 23 vehículos que nunca le llegaron ni tampoco le fue devuelto el dinero. Por ello, reclama 284.820 euros.

Sobre la negociación, indicó que siempre habló con Antonio y nunca con Filomena. Además, confesó el gran perjuicio personal que le provocó que no le entregase los coches: “Me costó la salud y una casa”. No solo lo sufrió él, también su hermano, quien señaló ayer que le compró una moto al acusado por 13.100 euros.

El abogado de los denunciantes solicita una pena para ambos acusados de seis años de prisión, mientras la Fiscalía interesa cinco años de cárcel para Antonio G.F. y tres años y medio para Filomena. Además, ambas acusaciones solicitan que se indemnice a los perjudicados con un total de 297.920 euros. Por su parte, las defensas piden la absolución de sus clientes.

“Quedeille debendo cartos ao banco por el”

Un hombre relató en la Audiencia cómo su intento de comprar un Suzuki fue en 2018 el punto de partida de una estafa que acabó llevándolo a la ruina económica y a un intento de suicidio. Por este engaño se sentaron ayer en el banquillo de los acusados Antonio G.F. y Filomena G.A., en su segundo juicio del día.

El denunciante vio el vehículo en internet y le entregó al vendedor una fianza de 500 euros, la cual nunca recuperó. No recuerda si pagó el total del vehículo, ya que tiene lagunas debido a una terapia que recibió.

Este primer contactó con el acusado, según su versión, le hizo adentrarse en una tela de araña de engaños. Tras ello, le dejó a Antonio G.F. dos vehículos para hacer arreglos, pero no los recuperó. Según la Fiscalía, el imputado le propuso la venta de ambos coches, accediendo el perjudicado a ello, sin recibir el dinero.

Además, la acusación pública también señaló que Antonio propuso al denunciante negocios para recuperar el dinero que no existían. No solo eso, el perjudicado relató que el acusado le pidió ayuda económica y él incluso pidió créditos para auxiliarlo. “Quedeille debendo cartos ao banco pola súa culpa. (…) Tiven que vender a miña casa na aldea para saldar as deudas”, aseguró. “Era como a estafa do amor, unha vez que estás enganchado non queres perder o anterior e accedes o que che di”, añadió. Esta situación derivó en un intento de suicidio.

Filomena no declaró y Antonio contestó solo a su abogado, al que le manifestó que quiere llegar a un acuerdo con el perjudicado para ponerse al día de las posibles deudas, aunque negó que le pidiese dinero.

La fiscal cifró la cuantía defraudada en 55.700 euros y señala que el resto se lo prestó el perjudicado voluntariamente ante las necesidades de los acusados. También apuntó que existe un reconocimiento de deuda de 107.000 euros, por lo que solicita que los acusados indemnicen al denunciante en este cantidad.

Además, interesa que Antonio sea condenado a cinco años de prisión y Filomena a cuatro años y medio. Por su parte, los letrados de la defensa solicitaron la absolución.

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