Alberto Almeida, escritor: “Ya no queda nada de aquel mítico ambiente del Volter en Ourense”

PRIMERA OBRA

Alberto Almeida Rebollo homenajea al conocido bar O’ Volter, la primera obra de lo que, avanza, será una trilogía. Está a la venta en Amazon.

Alberto Almeida Rebollo, autor de la novela “As voces do silencio”.
Alberto Almeida Rebollo, autor de la novela “As voces do silencio”. | Alan Pérez

Un manuscrito desaparecido y una herencia cultural en el olvido. Esas son las claves de “As voces do silencio”, el libro con el que Alberto Almeida Rebollo homenajea al conocido bar O’ Volter, la primera obra de lo que, avanza, será una trilogía. Está a la venta en Amazon.

Pregunta. ¿De dónde surge la trama de su novela?

Respuesta. Parte de un hecho real. Hace muchos años elaboré un álbum original y único, a modo de manuscrito, que recogía todo el arte, las poesías y los testimonios del mítico bar O’ Volter. Se lo regalé al dueño, el señor Tucho, que lo tenía expuesto en un atril a la entrada del local. Un buen día, aquel ejemplar desapareció misteriosamente. A partir de ese robo real, arranca una ficción en la que un grupo de personas recibe una carta anónima con un criptograma para intentar localizar el libro perdido.

P. En la obra mezcla esa ficción con personajes reales de la época. ¿A quiénes nos vamos a encontrar?

R. Casi en su totalidad son personajes reales, aunque los diálogos y situaciones que los unen sean literarios. Tenemos a Arturo Fiz, que es el personaje que hace la investigación, un estudioso siempre preocupado por el paradero del libro e inspirado en alguien a quien no voy a desvelar. También aparecen figuras históricas como Otero Pedrayo, Eduardo Lence (un homenaje a mi suegro, el escritor y autor de teatro José Luis López Cid) o Raúl Román, el famoso Caballero de As Lagoas.

P. Poner diálogos en boca del Patriarca das Letras habrá sido todo un reto literario...

R. Sí, ha sido bastante difícil atreverse a hacer eso. Otero Pedrayo tenía un verbo, una oratoria y una forma de hablar muy características y muy suyas. Como soy un gran lector de su obra, he intentado aproximarme lo máximo posible a su manera de expresarse en la novela cuando compartía aquellas míticas tertulias.

P. ¿Cómo recuerda el ambiente y el día a día dentro de O’ Volter?

R. Lo recuerdo como un sitio muy tranquilo, un lugar ideal al que yo iba muchísimo a leer con un libro siempre entre las manos. Pero, en realidad, el bar era un pequeño museo con todo el arte que se había incluido en él. Su valor cultural e intelectual era enorme. Para mí no era un sitio raro; era una persona normal que disfrutaba de aquello, aunque es verdad que siempre mantuve mi faceta de lector un poco en secreto ante mi pandilla de amigos para evitar el cachondeo. El bar cogía una luz y un ambiente muy especiales, estaba lleno de candilejas y se ponía tan sumamente lleno de gente que a veces casi ni se podía entrar.

P. ¿Cómo ve la situación cultural del Ourense actual en comparación con aquellos tiempos?

R. Ha cambiado muchísimo y, sinceramente, soy bastante pesimista con lo que se nos viene encima. Ya no queda nada de aquel mítico ambiente del Volter. Se han perdido esos espacios de tertulia y los grandes foros como el Ateneo o los antiguos cineclubes, como el del cine Mary o los Salesianos. Hoy es rarísimo ver a gente menor de 30 años interesada por estas cosas o asistiendo a charlas. Parecen interesados solo en que las instituciones les paguen grandes conciertos gratis; buscan la fiesta. Se asimilan conceptos sin saber qué hay detrás, lo ven todo como una moda.

P. A pesar de ese pesimismo, ¿ve algún motor cultural fuerte?

R. Sí, sin duda: la mujer. Todo lo cultural ha girado a favor de la mujer. Vas a presentaciones de libros, actos o charlas, y doblan siempre en número a los hombres. Curiosamente, hace poco descubrí que hay como 35 clubes de lectura en Ourense, y la inmensa mayoría están formados y dirigidos por mujeres. El interés y la participación que tienen ellas no se puede comparar con el de los hombres hoy en día.

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