Barrocás y O vinteún, destinos de los okupas del edificio incendiado

OCUPAN EDIFICIOS VACÍOS

Los vecinos de Ourense señalan O Vinteún como nuevo alojamiento, empleando casas en Alejandro Pedrosa y la avenida de Santiago

Un peregrino pasa junto a una vivienda okupada en la avenida de Santiago
Un peregrino pasa junto a una vivienda okupada en la avenida de Santiago | Miguel Angel

“O que sae dun souto métese noutro”, había expresado la presidenta de la Asociación de Vecinos de Ponte Canedo, Olga Giráldez, para ilustrar el problema de la okupación en A Ponte y O Vinteún, donde grupitos de okupas rotan entre varios edificios abandonados para pernoctar o realizar otras actividades, entre las cuales los residentes mencionan el menudeo de drogas.

Tras la pérdida del edificio en la calle Vicente Risco 1 el pasado sábado, estas personas sin hogar han sido localizadas en dos puntos del barrio de O Vinteún: el cruce de la avenida de Santiago con el Camiño Real Cudeiro Sur, y la recién restaurada Alejandro Pedrosa.

En el primer caso, se trata de un grupo indeterminado de personas que habría accedido al inmueble reventando una puerta lateral de la vivienda para sortear un tapiado previo. “Es un problema constante”, señalan los empleados de la gasolinera adyacente, “vienen, arman follón, los echan y acaban volviendo”. Uno de los clientes añade que “algunas veces ha ido la policía, aquí y más abajo. Algunas casas las han tenido que tapiar, pero siempre vuelven”.

Ahí había de todo. A miña filla vive un pouco mais abaixo. Puxeran o ascensor hai dous anos, e quitaron os cables e derramaron todo”

Otra residente en el barrio indica que “ahí había de todo. A miña filla vive un pouco mais abaixo. Puxeran o ascensor hai dous anos, e quitaron os cables e derramaron todo”. Esta vecina añade que “eu téñolle un medo, porque mira o incendio que houbo. Iso non podían permitilo, carai. Tiñan que controlalo un pouquiño”.

Noventa días

Hoy salió una chica de ahí con una bolsa, no sé si se va para ropa o si qué"

Un mayor control parece existir sobre la actividad de quienes residen en los números 17 y 19 de la calle Alejandro Pedrosa, dos casas de baja altura, a las que han accedido a través de una puerta lateral. Los residentes de la calle calculan que será un grupo de unos cinco miembros, alguno de ellos mujeres. “Hoy a la mañana (por la mañana del martes) salió una chica de ahí con una bolsa, no sé si se va para ropa o si qué”, señala Iván Parada desde la carnicería O Rodicio, próxima al inmueble. “Viene la Policía, se va, pero ellos siguen dentro. Llevarán dos o tres meses”, calcula Parada.

“Ahí hay un colchón. A la mañana había una tía ahí tirada”, indica la gerente del bar La Parada, en la vecina calle Río Sil. “No tengo nada malo que decir porque al final a mí no me vienen aquí a pedir ni nada”, prosigue, mientras algunos parroquianos añaden que la Policía ha acudido varias veces, pero los okupas acaban volviendo”.

Social y sanitario

Roberto González, vocal del Sindicato Unificado de Policía (SUP) recuerda que “alrededor de estas ocupaciones terminan apareciendo numerosos delitos conexos y problemas de convivencia que afectan directamente a vecinos y barrios enteros, como enganches ilegales a la red eléctrica, con el consiguiente riesgo de incendios”.

La existencia de un importante conjunto de inmuebles abandonados y en estado ruinoso cuya propiedad, en muchos casos, se desentiende completamente de su conservación, permitiendo que los accesos permanezcan abiertos o en condiciones deficientes"

El vocal del SUP indicaba, además, que Ourense se enfrenta con “un problema profundamente social y sanitario. La consecuencia es una reincidencia prácticamente constante, protagonizada por personas que acumulan numerosos antecedentes y que únicamente acaban ingresando en prisión tras largos recorridos de delitos”, un cóctel al que hay que añadir “la existencia de un importante conjunto de inmuebles abandonados y en estado ruinoso cuya propiedad, en muchos casos, se desentiende completamente de su conservación, permitiendo que los accesos permanezcan abiertos o en condiciones deficientes”, lo cual propicia la entrada de estas personas.

Un peligro para el edificio y sus alrededores

Como parte de la solución, el analista inmobiliario Benito Iglesias propone que el Concello elabore su propio plan de vivienda, donde “incluya ayudas para obras de conservación en edificios antiguos con graves daños estructurales o solares vacíos”.

Para Iglesias “no se trata de una medida únicamente urbanística, sino de seguridad pública. Los desperfectos en un edificio abandonado pueden dañar el valor de los circundantes “.

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