Breixo, de reincidente por la heroína a monitor terapéutico que ayuda a otros a desengancharse en Ourense

Juzgado por robar, redimido por curar

Breixo C.S., detenido en 2023 con el botín en las manos, logró dar un giro a su vida: de reincidente por la heroína a monitor terapéutico que ayuda a otros a desengancharse

Breixo, ayer en el juicio en el Penal 2.
Breixo, ayer en el juicio en el Penal 2. | M. Sánchez

Breixo C.S. y José Manuel V.G. afrontaban este miércoles un juicio duro por las peticiones de pena. La fiscal pedía cuatro años de cárcel para cada uno por un robo con la agravante de reincidencia. Sin embargo, la vista oral se convirtió en el escaparate de una paradoja: uno de los hombres que hace dos años reventaba la puerta de un banco para pagarse la dosis, hoy trabaja enseñando a otros a salir del infierno de la droga.

El juicio se ha cerrado con una conformidad de un año de prisión, tras aplicar la representante del Ministerio Público la atenuante de drogadicción. Pero más allá de la rebaja aritmética de la pena, lo relevante fue el relato de un giro vital que tuvo en cuenta la magistrada para no oponerse a la suspensión de su ingreso en prisión.

Breixo no es ahora la misma persona del 16 de junio de 2023. Aquella tarde, a las 19,20 horas, la necesidad apretaba. Breixo y José Manuel, con un historial delictivo considerable a sus espaldas, forzaron la puerta de la oficina de Abanca en la avenida das Caldas, que ya estaba cerrada al público. Mientras uno vigilaba, el otro entró. Dentro se toparon con la limpiadora, pero la ignoraron. No buscaban problemas mayores, solo algo rápido de vender. Agarraron un portátil Dell de una mesa y salieron corriendo.

La fuga terminó en un escenario absurdo: una lavandería próxima al banco. Allí los encontró la Policía Nacional poco después, con el ordenador robado tirado en el suelo.

Breixo, natural de Boiro (A Coruña) y enganchado a la heroína desde los 15 años -ahora tiene 48-, explicó a la salida del juzgado que lleva dos años limpio. Su recuperación ha sido tan sólida que ha pasado de usuario a monitor terapéutico en la comunidad “O Camiño”, en Chaves.

Admite que sus estancias anteriores en prisión fueron necesarias: “No me vino mal, porque allí me centré un poquito”. Ahora, desde el otro lado de la barrera, predica con el ejemplo a otros toxicómanos: “Es clave la ayuda y la voluntad, pero hay que cambiar la forma de pensar y de vida”.

El acuerdo de conformidad salva al coruñés de volver a la celda si mantiene su deshabituación. Su compañero de banquillo, José Manuel V.G., tendrá que sudar un poco más su libertad. Su suspensión queda en el aire hasta la ejecución de sentencia; dependerá de si logra acreditar que sigue un tratamiento en el centro penitenciario de Pereiro de Aguiar, donde se encuentra actualmente.

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