Café con Amancio Ortega en Zara

CLAVE GALICIA

Publicado: 05 feb 2026 - 06:55
Opinión de Xabier R. Blanco
Opinión de Xabier R. Blanco | La Región

A las 12:33 horas de ayer Amancio Ortega cruzó la puerta de Zacaffé, la cafetería que la multinacional inauguró en el Zara de la calle Compostela, en una de las esquinas más transitadas de A Coruña, el 31 de enero, horas después del cierre definitivo de la primera tienda que en mayo había sido remodelada para descorchar el 50 aniversario y recibir el reconocimiento de la seda más fina de la industria. De la bata al batín en cinco décadas. Pasó la celebración, Zara estaba de alquiler en la calle Juan Flórez y la talla del bajo se había quedado pequeña para la escala actual de tienda. La melancolía combina mal en el negocio de la moda. Con casi 90 años, que cumplirá el 28 de marzo, Ortega se disponía a examinar las costuras del presente y mirar por el futuro.

Unos 20 minutos después salió por el arco que comunica Zacaffé con Zara con cuatro plantas de tienda para repasar a conciencia.

Como los encargados de atender la visita llevaban media hora revoloteando con los detalles, la mayor parte de la clientela no se enteró de que el hombre que se dirigía a la barra recibiendo explicaciones era el fundador y máximo accionista de Inditex. La colega que reportó la anécdota, aficionada a la fotografía, sí lo esperaba con el radar encendido. Y en este caso la afición es importante. Había parado a tomar un café por probar la novedad, dejó la cámara encima de la mesa y un joven muy amable, que se identificó como personal de Inditex, se le acercó para enterarse si era prensa con la percha de pedir opinión sobre la cafetería. Respiró al escuchar que lo suyo es apasionada afición. Ella se quedó con que algo inusual iba a suceder y prestó atención a la escena.

El personal estaba entusiasmado porque “el señor Ortega” ya no sale tanto de ronda. Pero cuando lo hace abre cajones. “En la zona de la barra estuvo unos diez minutos, no sé si tomó algo, y después, con los que me parecieron arquitectos y diseñadores, lo revisó todo, desde la intensidad de la luz, las lámparas, el material del suelo o los muebles. Lo vi estupendo, está muy bien de movilidad, las últimas fotos no le hacen justicia”.

Unos 20 minutos después salió por el arco que comunica Zacaffé con Zara con cuatro plantas de tienda para repasar a conciencia. La colega llamó con la historia pero sin foto. “Cuando me di cuenta del motivo del revuelo guardé la cámara para no incomodar, pero puedo decir que tomé café con el señor Ortega”.

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