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COLAPSO EN LAS CARRETERAS
La gente llegando más de dos horas tarde a trabajar, ambulancias atrapadas, semáforos descoordinados, autobuses sin poder de maniobra y con retrasos de más de una hora, peatones cruzando como pollos sin cabeza, centenares de conductores arrinconados en callejones sin salida... El caos se apoderó este viernes y el jueves por la tarde de las calles debido a una nula planificación tanto del Concello de Ourense como de la organización de la prueba ciclista “O Gran Camiño”, cuya tercera etapa atravesó este viernes el casco urbano.
Sin información suficiente a los ciudadanos y con un dispositivo en el que apenas se pudo ver agentes de tráfico dirigiendo las alternativas propuestas, la ciudad se convirtió en una ratonera para centenares de conductores.
Especialmente en las entradas y salidas de la urbe, como en el barrio de O Couto, y zonas céntricas como el entorno de la Alameda y la rúa do Progreso, tuvieron colas kilométricas desde primera hora de la mañana y hasta el anochecer, resultando intransitables, y otros muchos vecinos estuvieron atrapados en sus casas ante el paso de la vuelta ciclista sin alternativa de movilidad para desplazarse.
A pesar de la expectación por las festividades y el evento deportivo, la falta de planificación y medidas adecuadas por parte del alcalde y su administración, así como la organización de la prueba deportiva, generó un colapso vial sin precedentes.
A la confusión provocada por los cortes de tráfico se suma el malestar de los vecinos, especialmente aquellos que residen cerca de la plaza Bispo Cesáreo, donde se están llevando a cabo conciertos en las inmediaciones, con cortes continuos.
El PSOE reaccionó lamentando la “absoluta falta de planificación” del gobierno municipal, al tiempo que exigía al Concello que actúe ante una “cidade atrapada na súa propia desorganización” y “deixe de improvisar”, creando, como otras urbes gallegas (Lugo, Pontevedra o Santiago), planes específicos para regular el tráfico ante los eventos, con “desvíos ben sinalizados, axentes nos puntos clave e comunicación previa á cidadanía”.
“Estuve hora y media en el coche”, comenta una ourensana. Ella misma afirma que las retenciones que ha vivido hoy en la ciudad han sido “un sindiós” haciendo referencia al desorden y el colapso del tráfico. Otro ourensano relata cómo estuvo en la línea 5 del autobús, Reza-Ceboliño cerca de una hora y media.
“Llegó a la parada casi con tres cuartos de hora de retraso y nos desviaron por la nacional, donde había un atasco sin precedentes”, relata este vecino, indignado por la falta de información al respecto mostrada por el Concello.
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