La coartada del bótox le exonera de una acusación de narcotráfico en Ourense

TRÁMITE EXPRÉS

La Fiscalía retiró la acusación contra un empresario vigués al no quedar acreditada su implicación, mientras tres procesados aceptaron condenas en Ourense tras admitir su participación en la distribución de droga.

El acuerdo conformidad se ratificó en la sala de vistas de la Audiencia. En la foto, tres de los acusados.
El acuerdo conformidad se ratificó en la sala de vistas de la Audiencia. En la foto, tres de los acusados. | Lucía Otero

Un trámite exprés de apenas unos minutos en la Audiencia de Ourense bastó este lunes para resolver la causa por un alijo de cocaína y hachís intervenido en 2022 en Ourense. El proceso se zanjó con un acuerdo de conformidad cerrado de antemano que incluyó la libre absolución del vigués Rubén C.C., a quien los investigadores situaban inicialmente en la cúspide de la red como el proveedor de la droga.

La Fiscalía se vio obligada a retirar formalmente todos los cargos contra él al no resultar debidamente acreditada su participación, ante el vacío probatorio de un atestado policial que el abogado Román Arias logró pulverizar con los informes clínicos y las fotografías del rostro, del “antes y el después del retoque estético”.

Estas demostraban que los sospechosos no viajaban a Vigo a por fardos, sino a eliminar sus arrugas de expresión con bótox. Para Rubén, el gerente de la clínica desde 2021, se solicitaban inicialmente en el escrito de acusación ocho años de prisión y una multa de 300.000 euros, pero ante la evidencia médica de los retoques estéticos, el empresario quedó exonerado sin necesidad de someterse a juicio.

La tesis de la Udyco y las unidades de Estupefacientes contra el imputado vigués se construyó sobre un castillo de naipes que arrancó con una anotación manuscrita con su nombre (“Alcabre Rubén”) en una bolsa de plástico del Mercadona hallada en un garaje de Ourense vinculado a Diego R.T.

A partir de ahí, los agentes sometieron a Rubén a intensos seguimientos, documentando cada viaje de los hermanos Diego y Manuel R.T., conocidos como los hermanos Calatrava, desde Ourense hasta la clínica de estética de la ciudad olívica.

La policía catalogó sistemáticamente estos encuentros en Vigo como “reuniones operativas para coordinar el suministro de estupefacientes”. Sin embargo, el despliegue de vigilancia exterior de los agentes quedó en evidencia cuando el abogado aportó el historial de uno de los hermanos -Diego- y otros dos investigados durante la instrucción como clientes del centro, rematando la jugada con las imágenes de sus rostros que acreditaban la evolución real de los tratamientos cutáneos recibidos en el local, un negocio legítimo y abierto al público. A esta misma clínica de estética de Vigo acudían habitualmente a someterse a tratamientos otros dos sospechosos Marcelino V.B. y Juan Manuel O.R. En el caso de este último, estuvo encartado en la causa pero la fiscal terminó interesando el sobreseimiento provisional de las actuaciones al considerar que no existían indicios suficientes para imputarle un delito. Al no haber interceptado jamás intercambios de droga o dinero, ni poder registrar el interior de la clínica, la sospecha policial se disolvió ante la prueba médica, forzando la retirada de la acusación.

Tres condenados

El desenlace ha sido opuesto para los otros tres encausados, cuya implicación material era incontestable tras las incautaciones sufridas en la primavera de 2022 y que han preferido confesar para rebajar sustancialmente sus penas. En un primer momento, el Ministerio Público reclamaba castigos mucho más severos: 8 años de cárcel y 300.000 euros de multa para Diego, 7 años de prisión y 300.000 euros de sanción para su hermano Manuel, y 4 años de cárcel con 60.000 euros de multa para David R.V., un colaborador de los dos primeros en Ourense.

El abogado de los hermanos, Luis Salgado Carbajales, valoró el “beneficioso acuerdo con la Fiscalía”, porque los acusados rebajaron sustancialmente la petición inicial con la aplicación de tres circunstancias atenuantes: dilaciones indebidas, drogadicción y la atenuante analógica de confesión. Cabe destacar que, tanto para Diego como para David, se mantuvo la circunstancia agravante de reincidencia.

Los procesados han admitido su grado de participación en la red y la titularidad de los alijos. Según detalla la Fiscalía, los hermanos se dedicaban a la venta y distribución de estupefacientes en Ourense, mientras que David R.V. les suministraba hachís.

El golpe policial se precipitó a las 17,00 horas del 31 de mayo de 2022, cuando Diego R.T. fue interceptado en la intersección de las calles Francisco Añón y Ribeira Sacra de Ourense conduciendo un Opel Corsa. En su interior ocultaba una mochila con 6.881 gramos de hachís, valorados en 45.001,7 euros. Al día siguiente, 1 de junio a las 11:50 horas, se procedió al registro de su piso en la calle Mateo Prado de Ourense. Allí se hallaron dos bloques de cocaína que sumaban poco más de dos kilos (1.002,6 y 1.001 gramos), con una gran pureza y tasados en conjunto en algo más de 181.000 euros en el mercado ilícito.

Esa misma jornada, a las 13,10 horas, los agentes registraron el domicilio de Manuel, en la calle Curros Enríquez, donde decomisaron dos básculas de precisión y 12,4 gramos de cocaína valorados en unos 1.098 euros.

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