El día que Daniel, un ourensano de ocho años con cáncer, enseñó a luchar a los jugadores del Real Madrid

SORPRESA

Daniel, un ourensano de ocho años, cumplió este viernes su sueño de conocer a la plantilla del Real Madrid, mientras espera la llamada para poder ser sometido a un trasplante de hígado.

Dani, junto al bolsa de regalos que Dani, junto al bolsa de regalos que se llevó de Valdebebas.se llevó de Valdebebas.
Dani, junto al bolsa de regalos que Dani, junto al bolsa de regalos que se llevó de Valdebebas.se llevó de Valdebebas.

Este viernes quedará para siempre grabado en la memoria de Daniel, un ourensano de apenas ocho años que lucha contra el cáncer desde los tres. El pequeño puso rumbo a Madrid de madrugada, sin saber que iba a cumplir el sueño de conocer a sus ídolos, los jugadores del Real Madrid.

El hada madrina ha sido la presidenta del Rotary Club de Ourense, Maricruz Fernández. Se conocieron el 13 de diciembre, durante el mercadillo navideño organizado por Aodemper en el colegio Irmáns Villar. “Mi compañero Joaquín llevó una camiseta del Real Madrid para sortearla y Daniel fue el que más se emocionó”, explica Maricruz.

No se llevó la camiseta a casa, sin embargo, fue capaz de ganarse el corazón de la presidenta de la asociación. “Lo vi tan decepcionado por no conseguir el premio que no podía dejarlo pasar desapercibido”, apunta emocionada Maricruz.

Quiso darle el dinero que habían recaudado en el evento, para comprarse una camiseta o que lo pudiesen llevar a un partido del equipo. Sin embargo, el pequeño no puede exponerse a grandes aglomeraciones debido a su enfermedad y su madre insistió en que “la ayuda debía ser para la investigación del cáncer”.

Daniel no salió de su mente

Pasaron los días y Maricruz no pudo olvidar la imagen de Daniel desilusionado. Así, se puso en contacto con la Fundación Real Madrid, contándoles el caso de este joven ourensano. Obtuvo respuesta y tras cumplir con los trámites necesarios le ofrecieron acudir a un entrenamiento en Valdebebas.

El gran día llegó este viernes. Después de un viaje en coche llegaron a la ciudad deportiva del equipo blanco a primera hora de la mañana. No fue hasta ese momento cuando Daniel supo lo que iba a pasar. “Aún se estaba despertando, pero le cambió totalmente la cara”, explica Montse, su madre, que desvela que “su máxima ilusión es que lo curen para poder jugar al fútbol”.

Junto a sus hermanos, el niño pudo conocer a los jugadores y sacarse fotos con ellos. “Le vino muy bien, porque era algo que deseaba con mucha ilusión”, asegura la madre, que agradece que asociaciones como el Rotary Club hagan gestos como este de forma totalmente desinteresada y que se convierten en “un rayito de luz” para niños que pasan mucho tiempo en hospitales. “Cuando lo pasan mal desde pequeñitos, estas acciones le dan un aporte de energía, de vida, impresionante”, resalta.

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