Solo diez peticiones para convertir un bajo en casa en Ourense este 2025

"SIN EXPECTATIVAS DE RECUPERACIÓN"

Entre enero y julio, el Concello ha dado luz verde a siete proyectos de cambio y rechazado otros tres por diversos motivos

Bajo situado en la Avenida de la Universidade con la restauración casi finalizada.
Bajo situado en la Avenida de la Universidade con la restauración casi finalizada. | Marcos Atrio

Han pasado casi dos años desde los últimos cambios normativos impulsados por la Xunta de Galicia para facilitar la conversión de bajos comerciales en viviendas. La intención de la administración autonómica era “que bajos comerciales en zonas urbanas que estén abandonados o sin actividad puedan cambiar de uso y reconvertirse en viviendas”, siempre que se haya cumplido el requisito de que estas zonas comerciales se encuentren “sin expectativas de recuperación de su uso original”.

En Ourense se viene produciendo un pequeño goteo de solicitudes. De acuerdo con los datos del catastro, 6.199 inmuebles de la ciudad tienen la catalogación de comerciales, con un valor medio de 602.779,86 euros. Según la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Feguein), el pasado mes de julio, el 40% de esos bajos comerciales estaban cerrados. En el caso de la provincia, la cifra llega a 12.881 inmuebles comerciales, y su valor catastral medio es de 10.063,14 euros.

El convertir estos lugares en nuevas viviendas “es una fórmula que, bien aplicada, puede contribuir a regenerar barrios, aumentar la oferta de vivienda y mejorar el aprovechamiento del espacio urbano”, comenta el presidente de la Asociación de Constructores de Ourense (ACO), Santiago Ferreiro, aunque matiza que “es fundamental que se actúe con planificación, con criterios urbanísticos claros y que se garantice siempre la calidad y condiciones mínimas de habitabilidad”. Una bolsa de factibles viviendas que, poco a poco, intentan salir al mercado, aunque su reconversión viene ralentizada por diferentes factores.

Bajo Supervisión

Así, entre enero y julio de 2025 se han recibido un total de 10 solicitudes ante el Concello de Ourense para afrontar este cambio de catalogación, con el resultado de siete resoluciones positivas y tres negativas. La más reciente, el 3 de julio, en la que la administración Jácome denegó la adaptación de dos locales comerciales situados en los números 57 y 59 de la calle Progreso al no concederles la licencia urbanística de obra amparándose en los informes técnicos de la concellería de Urbanismo.

En este mismo periodo de tiempo, la oficina que encabeza el edil Francisco Lorenzo ha dado luz verde a siete proyectos de reconversión, repartidos en un bajo en el barrio de A Cuña, dos en Mariñamansa, dos más en San Francisco y otros dos en el Casco Vello. En general, el Concello pide a esos proyectos un reportaje fotográfico sobre la situación del local y, si cuentan con el informe positivo por parte de los técnicos municipales, da a los promotores hasta tres años para la conclusión de las obras, obligándoles a que estas no se detengan en un plazo de seis meses, salvo mandato judicial.

Además, “o acalde, por si ou por medio dos técnicos municipais ou da Inspección Municipal de Obras, poderá visitar as obras cando o considere axeitado co fin de recoñecer o seu estado de construción”, según se indican en las actas de la Junta de Gobierno; que también recuerdan a los promotores la obligación de limpiar y restaurar los elementos de acera que pudieran haber sido dañados durante los trabajos.

Poca certificación

El Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia ha visado, en lo que llevamos de 2025, un total de 119 viviendas resultado de la conversión de bajos comerciales, siendo la provincia de Ourense la que menos ha registrado -una vivienda en la ciudad y dos en O Barco de Valdeorras-, frente a las 5 de Lugo, las 51 de Pontevedra o las 60 de A Coruña. Aún así, la decana del Colegio de Arquitectos en Ourense, Emma Noriega, considera que “no son datos representativos, porque al ser proyectos técnicos, muchos no precisan el visado de un arquitecto”.

Desde la perspectiva de ACO, “creemos que es una opción interesante que debe formar parte del debate sobre el modelo de ciudad”, indica el presidente, Santiago Ferreiro, “siempre desde el rigor, la planificación y el diálogo entre administración, propietarios y profesionales”.

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