Eliseo Rodríguez: “Para conocer Galicia hay que dejarla; solo cuando te marchas aprendes a valorarla”

VIVIÓ EN MÉXICO Y ACTUALMENTE EN VIGO

Eliseo Rodríguez emigró a México siendo joven, donde desarrolló su vida personal y empresarial. Décadas después regresó a España, aunque sigue viajando con frecuencia al país en el que construyó su futuro. Cada verano vuelve a Viana do Bolo para reencontrarse con la tranquilidad y con los recuerdos de su infancia.

Eliseo Rodriguez, veraneante de Viana do Bolo.
Eliseo Rodriguez, veraneante de Viana do Bolo. | Iván Remesal.

Eliseo Rodríguez nació en Viana do Bolo, pero gran parte de su vida transcurrió al otro lado del Atlántico. En México formó una familia, creó varios negocios y encontró el futuro que no veía en su tierra. Hoy, ya jubilado, reside en Vigo, aunque mantiene una estrecha relación con el país americano, al que sigue viajando. Siempre que puede regresa a Viana, donde encuentra la calma que echa de menos y recuerda una forma de vivir que, asegura, ha cambiado con el paso del tiempo.

Pregunta. ¿Cuándo te marchaste?

Respuesta. Me fui siendo joven. Acabé haciendo mi vida en México, donde conocí a mi mujer, nació mi hijo y trabajé, y aunque ahora vivo en España, sigo muy vinculado a México y viajo con frecuencia. México forma parte de mi vida y siempre lo será.

P. ¿Cuándo decidiste jubilarte?

R. Me jubilé con 52 años. Siempre digo que quise hacerme rico demasiado deprisa y, en lugar de conseguirlo, me dio un infarto. Llevaba un ritmo de trabajo con mucha presión y decidí que era el momento de parar y empezar a disfrutar de otra manera.

P. ¿Te planteaste volver a vivir a Viana do Bolo?

R. A España sí, y ya he vuelto definitivamente. Vivo en Vigo porque necesito estar cerca de mi oficina y de los medios para seguir en contacto con México. En Viana sería más complicado por mi actividad diaria, pero procuro venir siempre que puedo.

P. ¿Qué es lo que más valoras cuando regresas?

R. La tranquilidad. Aquí puedo pasear a cualquier hora, dormir con la ventana abierta y disfrutar de la calma. Además, siempre es una alegría reencontrarse con los amigos de la infancia. Después de tantos años, sigue siendo especial volver a verlos. También echo de menos la cercanía que había antes entre la gente. Me llama la atención que ahora muchas personas ya ni siquiera se saludan por la calle. También creo que antes, aunque había menos recursos, la vida era más compartida: las fiestas, las matanzas, los velatorios... todo hacía que los vecinos convivieran mucho más.

P. Después de tantos años viviendo fuera, ¿qué te ha enseñado la emigración?

R. Me ha hecho valorar mucho más Galicia. Siempre digo que para conocer Galicia hay que marcharse.

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