Una escuela para los niños de India desde Ourense

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La ONG Mi Perú colabora con un centro para escolarizar a más de 60 niños discapacitados. “Como no existe ninguna escuela para niños con discapacidad, estos menores ya no tienen ninguna opción”

María Casal, Margarita Arandia y Santiago Soto en la presentación del premio.
María Casal, Margarita Arandia y Santiago Soto en la presentación del premio. | Miguel Ángel

El Colegio Médico de Ourense acogió este martes la presentación del Premio al Proyecto de Cooperación y Voluntariado a ONGs 2024. Un galardón que, en esta ocasión, ha puesto en valor el trabajo de la ONG gallega Mi Perú, que utiliza el nombre del pueblo en el que comenzó su labor en el año 2003 para contribuir en la escolarización de niños carentes de recursos.

“En países como Perú o India los más pequeños se ven obligados a trabajar para ayudar en la economía familiar. Esos niños no se escolarizan y nunca pueden salir de la situación de pobreza de la que vienen porque no tienen conocimientos ni habilidades”, explica el ourensano Santiago Soto, padrino y promotor de la candidatura al premio. Precisamente para hacer frente esta situación social que limita el futuro de los menores y contribuir a su educación, Mi Perú distribuye becas de estudios, dotando a las familias del dinero que ganarían trabajando, bajo el compromiso de que los niños estudien: “Los pequeños acuden a centros donde se les da esta enseñanza y al mismo tiempo, a muchas de esas familias también se les ayuda con alimentación, ropa o los utensilios de higiene que necesiten”.

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ONG Mi Perú | La Región

Una atención integral que, gracias a la ayuda económica del premio, podrá mejorar la calidad de vida de los niños con discapacidad de Ammai Kondalampati, un pueblo de 5.500 habitantes situado en India. Lo hará con la construcción de un centro de enseñanza específico, así como con la dotación de material de rehabilitación, clínica dental y botiquín básico para todos los que lo necesiten: “Si ya cualquier niño allí se ve obligado por pobreza a trabajar, al no existir ninguna escuela para niños con discapacidad, estos menores ya no tienen ninguna opción”.

Según Soto, la aportación del premio supone “el poder mejorar las infraestructuras y el apoyo a los medicamentos o al personal necesario”, convirtiendo 3.000 euros en cientos de iniciativas que se llevarán a cabo durante más de un año. El trabajo de una entidad pequeña que se traduce en la independencia de unos niños obligados a vivir bajo la presión de la falta de recursos y el estigma de quien no tiene acceso a una escolarización o una alimentación digna.

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