El freestyle en Ourense: Las rimas que tomaron las gradas del Auditorio

REFERENTES NACIONALES

Ourense mantiene viva una escena propia de freestyle. Tras distintas etapas, nuevos nombres recogen el testigo mientras a algunos de sus protagonistas ya se les conoce a nivel estatal.

Una batalla de freestyle en las gradas del Auditorio.
Una batalla de freestyle en las gradas del Auditorio.

Las batallas de freestyle, basadas en la improvisación de rap, llevan más de una década reuniendo en Ourense a varias generaciones de jóvenes alrededor de plazas, pistas y gradas. Lo que empezó como una afición compartida por unos pocos terminó creando una escena propia, capaz de mantenerse y llevar a algunos de sus protagonistas hasta las principales competiciones del país.

Claudio Fernández, más conocido como Claudinho, llegó primero al rap como música. Le atraían unas letras que, recuerda, invitaban “a la reflexión” y a mirar la realidad con otros ojos. Las batallas no le convencían al principio. Todo cambió en 2014, cuando comenzaron a ponerse de moda y acudió como espectador a las citas organizadas en la ciudad. “Me gustaron y decidí empezar a organizar eventos”, comenta.

De aquella idea nació Horus Battle. Claudinho buscó el apoyo de sus amigos y Xenxo Vázquez se sumó desde el principio, pese a que apenas conocía ese mundo. “Yo con el freestyle no tenía ninguna relación. No era ni consumidor ni practicante”, reconoce. Su primer evento llegaría a finales de 2016, cuando Claudinho tenía apenas 17 años.

Desde el comienzo asumió también el papel de presentador. No se veía tanto compitiendo como conduciendo el evento y conectando con el público. “Siempre me gustó la idea de aprovechar ese hueco delante de la gente para lanzar un mensaje positivo”, explica.

Horus no partía, sin embargo, de un terreno vacío. En Ourense ya existía una comunidad alrededor de La Banda de Bani y las gradas exteriores del Auditorio se habían convertido en uno de los puntos de reunión. Claudinho recuerda aquellos años como un “boom”, con algunas batallas que llegaron a rondar las 50.000 visualizaciones en internet.

Con los años, Horus fue encontrando su sitio, pero para Claudinho el objetivo nunca ha sido únicamente llenar una tarde de batallas. Reivindica el freestyle como “un recurso más de expresión” y recuerda que el enfrentamiento pertenece al escenario. Una vez termina la batalla, “se dan la mano” y lo ocurrido queda atrás. “Es como en el boxeo”, ejemplifica.

La escena todavía tiene sus barreras. Una de las que más le incomodan es la escasa presencia femenina. “Somos mayoritariamente tíos y me da rabia”, lamenta. Claudinho cree que competir en un ambiente tan masculinizado puede resultar difícil para las chicas, obligadas demasiadas veces a responder a ataques ligados a su condición de mujeres. Horus intenta combatir esa dinámica abriendo sus encuentros a otras vertientes del hip hop, como la música o el baile, para construir un espacio más diverso.

La pandemia frenó las batallas presenciales, pero también reforzó los vínculos entre organizadores de distintas ciudades y de aquellas conversaciones surgió Gallos del Norte, que conectó a participantes, jueces y presentadores de toda Galicia. Tras unos años de menor actividad, la ciudad tiene ahora una nueva generación de adolescentes interesados en competir. Y aquel joven que empezó presentando pequeñas batallas en Ourense ha terminado presentando eventos de Red Bull Batalla, la gran competición del freestyle en español. “Para mí es estar en la Champions”, celebra Claudinho.

Para Xenxo, sin embargo, la medida del éxito es mucho más sencilla. Diez años después continúa implicado porque aquella idea de un amigo salió adelante: “La mayor satisfacción es que mi colega esté contento”

Alambur, casi una década improvisando en la ciudad

Alambur, freestyler ourensano
Alambur, freestyler ourensano | Lucía Otero

Alambur, nombre con el que compite Alan, es el principal exponente del freestyle ourensano a nivel nacional. Lleva nueve años participando de forma activa en batallas, aunque su relación con la disciplina empezó mucho antes. Tenía 13 años y vivía en Cataluña cuando unos amigos le enseñaron a improvisar mientras patinaban en un skatepark.

Años después, ya en Ourense, recuperó aquella afición y en 2017 comenzó a participar en las batallas que se organizaban junto al Auditorio, donde empezó a hacerse un nombre dentro de la escena local.

Su trayectoria le llevó en 2022 hasta la competición Nacional de Red Bull Batalla. Desde entonces ha seguido intentándolo: en 2023 cayó ante Chuty, que acabaría proclamándose campeón del mundo de la disciplina ese año, y posteriormente volvió a quedarse a las puertas de otra Nacional.

Ahora, con 30 años, reconoce que vive la competición de otra manera. “Antes mi prioridad en la vida eran las batallas”, explica. Hoy las mantiene como “un hobby, una pasión”, aunque Red Bull sigue siendo la competición que conserva para él esa “chispa” especial.

Contenido patrocinado

stats