Derecho a la vida

CARTAS AL DIRECTOR

Publicado: 31 ago 2026 - 04:40
Carta al director
Carta al director | La Región

Produce estupor, y da mucha pena, escuchar discursos trasnochados muy propios de un régimen xenófobo, que muchos no suscribimos. Pero no por ser despreciables dejan de divulgarse a través de medios afines, ya sean escritos o a través de las llamadas redes sociales. Debemos entender que el hambre y el derecho a la vida, no conocen de fronteras geográficas o políticas, diseñadas en un cierto momento histórico, ya por la fuerza, por herencia dinástica o por intereses económicos.

En este orden de cosas nos podemos remitir a la compra de Alaska o el Sur de USA. De la misma manera actuaron las dinastías. Tampoco debemos ignorar como las potencias coloniales, de cierta época, fueron a África a “cazar” esclavos, o como los británicos e irlandeses cazaron indígenas en América del Norte, exterminando y recluyendo o confinando en reservas (guetos) a los nativos restantes, dueños del territorio. O como millones de españoles fueron a América o a Europa huyendo del hambre de su país de origen. Pero la parte más oscura de esos tiempos pasados, no olvidados, siendo ya historia, se están tratando de repetir por parte de algunos sectores de esta sociedad, llamada moderna, haciendo llamamientos para “cazar” inmigrantes, sembrando el odio hacia personas que huyen del hambre, que buscan vivir en este planeta. Es deber de toda persona con dignidad, saber respetar el derecho a la vida de sus semejantes.

No debemos olvidar que las fronteras se mueven permanentemente. Recordemos la antigua Yugoslavia y otros diversos ejemplos. Si alguien vacila, solo tiene que escuchar al vanidoso nuevo emperador mundial, que no duda en manifestar su afán expansionista. Se necesita más empatía y solidaridad y ningún resquicio de odio hacia seres humanos, que siendo diferentes, son igualmente personas con derecho a la vida y al respeto, sin ningún tipo de distinción. El hambre y la vida, no conocen de fronteras. No hay alambrada que los detenga. La convivencia pacífica es posible. Vivir y dejar vivir sin pedigrí hitleriano, esa debería ser la norma imperante.

¿Prescindimos de Nico Williams, de Lamine Yamal, de Garriga, de un elevado porcentaje de ceutís, de melillenses, etc? ¿Habrá alguien capaz de no atender a un menor desprotegido, abandonándolo a su mala suerte? ¿Sólo pueden entrar árabes, rusos o chinos?

El futuro será mejor para todos, con todos. Todos somos necesarios, nadie imprescindible.

Francisco Domínguez Martínez (Ourense)

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