Tontos

CARTAS AL DIRECTOR

Publicado: 31 ago 2026 - 05:10
Carta al director
Carta al director | La Región

Hay una tradición cultural que asocia el consumo de bebidas como la absenta con los poetas, en contraste con la cerveza, que se considera para “tontos”, sugiriendo que la creatividad y el arte requieren un estado mental distinto. Esta imagen del poeta como alguien que vive al margen de lo convencional, a menudo con una vida turbulenta, refuerza la idea de que los poetas pueden ser vistos como “tontos” por su desafío a las normas sociales y racionales

Tomándome las mismas libertades que se arrogan los poetas y los locos he llegado a la conclusión de que siempre han existido tontos y ello no necesita explicación alguna, y aquí van incluidas personas muy instruidas, listas y con estudios superiores, ya digo y repito.

Pero a lo que íbamos. En esta tarde apacible de finales de agosto acabo de encontrar un camino que se ha abierto así, casi sin pensar. Empecé por hacer una clasificación de tontos, según los he conocido y tratado a lo largo de mi vida.

Esto me hizo pensar si hay libros donde el personaje no es inteligente, ya que, todo se convierte en un desastre glorioso que me da risa y refleja cómo puede ser la vida real.

También mucha gente encuentra que uno de los personajes aunque sea inútil porque la caga una y otra vez y al final no logra nada, pero a mí me pareció muy interesante verlos hacer las cosas mal una y otra vez y ese era un poco el punto, en mi opinión.

La historia de la literatura está llena de personajes que en la vida real podrían considerarse “tontos”. Desde un tonto sabio como Sancho Panza hasta un tonto raro como Ignatius J. Reilly en “La conjura de los necios” o un tonto necio como Harry Conejo Angstrom, protagonista de muchas novelas de Updike; muchos son los tontos que han aparecido en grandes historias.

El problema de los tontos es que es un material muy sensible sobre el que escribir. Hace falta ser un grandísimo escritor para hacer un tonto creíble y con el que el lector pueda empatizar de alguna manera. La línea que separa un tonto bueno de un absurdo melifluo e intenso es muy delgada y, lamentablemente, son innumerables los autores que han hecho de auténticos patanes sin sustancia ni interés protagonistas de sus historias.

Hay referencias literarias que usan la palabra “tonto” con un matiz irónico o reflexivo. Por ejemplo, el poeta Nicolás Guillén escribió en “A veces...” que a veces tiene ganas de ser tonto para gritar su amor con intensidad. Pablo Neruda también cuestionó en su poema “Hay algo más tonto en la vida” la seriedad de ciertos aspectos del existir, planteando preguntas absurdistas que desafían la lógica. En este sentido, ser “tonto” puede ser una forma de liberación o una crítica al pensamiento convencional.

José Rodríguez Gómez (Negreira).

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