Los hábitos de los centenarios pierden terreno entre los jóvenes:
“En vías de desaparición”
Los especialistas advierten de la caída de la alimentación tradicional y los vínculos vecinales
Los hábitos que acompañaron a las generaciones más longevas de Ourense están perdiendo terreno antes de que la ciencia llegue siquiera a explicar del todo su influencia. El consumo de ultraprocesados, el abandono de las huertas familiares y los cambios en las relaciones sociales amenazan costumbres que los especialistas vinculan con vivir más años. Fue una de las principales advertencias de la primera mesa de la I Jornada Internacional de Longevidad del Foro La Región, celebrada ayer en el Marcos Valcárcel.
“Esa cultura que trouxo aos centenarios ata aquí está en vías de desaparición”, alertó Roberto Fernández Álvarez, médico de familia en Allariz e investigador de la longevidad. Explicó que la alimentación, el descanso, la actividad física y la sociabilidad forman parte de una cultura transmitida entre generaciones. Además, detalló que aunque los entornos rurales conservan mejor algunas prácticas, su contexto también está cambiando.
Pablo García Vivanco, experto en nutrición y longevidad, destacó el papel de las huertas de autoconsumo, que no solo proporcionan alimentos frescos, sino que también fomentan el intercambio de productos y los vínculos vecinales. Sin embargo, advirtió de que el avance de los ultraprocesados y la falta de relevo generacional amenazan esta forma de vida. “Los jóvenes están perdiendo nutrición, actividad física y sociabilidad”, lamentó, antes de reclamar educación alimentaria y medidas para preservar estas costumbres.
Alberto Cepeda, catedrático de Nutrición y Bromatología de la USC, explicó cómo la alimentación influye en la microbiota intestinal y en los procesos inflamatorios asociados al envejecimiento. También relacionó la pérdida de vínculos personales con el deterioro de los hábitos alimentarios. Desde su experiencia en atención farmacéutica, señaló que algunas personas mayores modifican su dieta tras enviudar. “Cuando fallece la pareja suele haber un deterioro muy rápido”, explicó.
Por su parte, la médica argentina Graciela Varela, especializada en nutrición clínica, puso el foco en los descendientes de esas generaciones. Frente a las costumbres de sus abuelos, describió una sociedad marcada por el sedentarismo, las pantallas y una alimentación deficiente. Defendió comenzar la prevención desde la infancia y recordó que la salud futura empieza a construirse durante los primeros años. “La mejor herencia que le pueden dejar hoy a sus hijos es un cuerpo y una mente sana”, afirmó.
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