Los huérfanos de la ORA: nueve trabajadores pierden su empleo en Ourense con su final
UN FUTURO INCIERTO
Nueve trabajadores se despidieron de su empleo el último día del año tras el fin del aparcamiento regulado (ORA) en Ourense. “37 años recaudando para el Concello y mira cómo nos pagan”, afirma uno de los afectados.
El último día del año también supuso la última jornada de trabajo para nueve empleados de la ORA (Ordenanza Reguladora de Aparcamiento). Dieciséis días antes, el 15 de diciembre, la empresa les comunicó que iban a solicitar un ERE por causa de fuerza mayor y que el 31 se haría efectivo el despido.
Así culminó un año lleno de incertidumbre para ellos, en el que el miedo de perder el empleo se mezclaba con la esperanza de que fuesen reubicados en otros puestos. Cuatro de los despedidos, quienes prefieren mantenerse en el anonimato, explican que esperaban una negociación entre la empresa y el Concello que resultase positiva para ellos, pero esa buena noticia nunca llegó. Además, apuntan que a día de hoy no tienen copia del ERE y que no lo negociaron con ellos.
Ante esta situación, el escenario que se les presenta es muy complicado. Están preparándose para recurrir a la justicia, pero en el campo del empleo la incertidumbre es absoluta. Los cuatro cuentan con una dilatada experiencia laboral relacionada con la ORA. “37 años recaudando para el Concello y mira cómo nos pagan”, indica uno de ellos.
El mismo tiempo lleva otro de los afectados, el cual comenzó con 18 años en su puesto y tras casi cuatro décadas se encamina a los 60 sin ninguna certeza laboral. “La media de edad de los trabajadores está en torno a los 55 años, no es lo mismo que tener 30, que tienes toda la vida por delante para prepararte”, reflexiona.
El panorama es más favorable para otros afectados. Uno de ellos se jubila en marzo y otro en el medio plazo, por lo que la incerteza es menor. “Las personas a recolocar somos muy pocas, nosotros cuatro y otra señora más, ya que el resto están muy próximos a la jubilación”, asegura uno de los afectados.
En fin de año
Nunca es fácil perder el puesto de empleo, pero si cabe es más duro el 31 de diciembre, un día de celebración que no lo fue este año para ellos. Para ellos coinciden en que no hubo Navidades y que lo que tenían que ser días de celebración se convirtieron en días muy duros. “Fue muy complicado, en la mesa todos miraban hacia mí como si tuviese lepra y cada dos minutos me preguntaban si estaba bien”, recuerda una de las trabajdoras afectadas. Ahora esperan que el 2026 sea un mejor año y se les allane el camino en el terreno laboral.
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