OBRAS Y SOCAVONES
Ourense, la ciudad de las vallas infinitas
RETRASO
El retraso en las obras de renovación integral de vía férrea entre Monforte de Lemos y Covas, la última estación gallega en la comarca de Valdeorras, deja en una situación de auténtico peligro la circulación de los trenes por esa línea. En 2020 se habían detectado varios puntos críticos para la seguridad, entre ellos cuatro puentes con clasificación C1, lo que urgía a su reparación en un plazo máximo de cuatro años. Sin embargo, no solo no han empezado las obras, sino que todavía no han sido licitadas. La redacción de los proyectos, adjudicada en 2021 con un plazo de ejecución de 24 meses, se ha retrasado tras la ampliación del contrato otros 24 meses más.
Adif enumeraba en el pliego de prescripciones técnicas un elevado número de puntos críticos en ese tramo de 85 kilómetros: 7 desmontes, 4 terraplenes y 80 puentes. De estos últimos, 76 están clasificados como C2, con daños que pueden afectar a su vida útil y seguridad estructural a largo plazo. El problema más severo afecta a 4 puentes clasificados como C1, es decir, con daños que afectan directamente a la capacidad de carga. La normativa exigía que estos fueran reparados antes de 2024, un plazo que ya ha vencido. Las deficiencias también afectan a 32 túneles, con problemas como desprendimientos, mal drenaje, grietas o deterioro del revestimiento.
Como medida provisional, Adif ha impuesto limitaciones de velocidad, en algunos tramos de hasta 30 km/h, lo que convierte esta línea en una de las más lentas de la red. El único tren regional que circula por ella es ahora más lento que hace 40 años, a pesar de llamarse “Regional Exprés”. En 1985, el trayecto entre Monforte y Ponferrada duraba dos horas; hoy solo se ha reducido cinco minutos eliminando cuatro paradas.
En cuanto al Alvia a Barcelona, entre Ourense y O Barco tarda 1 hora y 50 minutos, más que el electrotrén de hace cuatro décadas, que hacía el mismo trayecto en 1 hora y 37 minutos, a pesar de que el actual tiene mejor tecnología, mayor potencia y sistema de pendulación.
La línea ha sufrido numerosos cortes por desprendimientos de tierra y rocas, lo que provoca paralización del servicio y traslados por carretera. Las causas: décadas de escaso o nulo mantenimiento.
Las obras pendientes tienen un doble objetivo: garantizar la seguridad (reparación de desmontes, puentes, túneles) y modernizar la línea como parte del corredor atlántico de mercancías. Esto incluye adaptar túneles, rebajar plataformas para electrificación a 25.000 voltios, renovar traviesas para permitir el cambio de ancho de vía al estándar europeo (1435 mm) y homologar toda la infraestructura según los criterios comunitarios.
El proyecto de mejora y modernización del tramo entre Monforte de Lemos y Covas, para el cual hay destinados sobre el papel 128 millones de euros, seguirá un modelo similar al que se ha utilizado entre Ourense y Monforte de Lemos, reabierto a la circulación hace unos meses. Esto quiere decir que los trenes podrán circular con mucha más seguridad. Las obras están pensadas para otorgar una mayor fiabilidad a un corredor fundamentalmente pensado para el paso de trenes de mercancías cuyo desempeño óptimo no se basa en lograr tiempos más rápidos, sino circulaciones más fiables que garanticen su puntualidad. No habrá ninguna mejora encaminada a poder incrementar la velocidad máxima de circulación más allá de lo que suponga suprimir las limitaciones de velocidad por el mal estado actual. La vía seguirá montada sobre una plataforma diseñada en 1880. Por más veces que se le cambie el motor a un Seat 600 nunca se convertirá en un Porsche.
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