Isabel Quintana, una ourensana que aún padece covid persistente: “Ese alta nunca llegó”

TRABAJABA COMO ENFERMERA

La ourensana Isabel Quintana es una de las miles de afectadas por el denominado covid persistente

Publicado: 09 mar 2025 - 05:05 Actualizado: 09 mar 2025 - 06:15

Isabel Quintana.
Isabel Quintana. | Miguel Ángel

Más por fuerza que por gusto, la sociedad ha aprendido a convivir con la covid. Con todo, muchas de las personas que dieron positivo, a día de hoy continúan padeciendo síntomas. Una de ellas es Isabel Quintana. Cuando este virus llegó a Ourense, trabajaba como enfermera en el CHUO, en primera línea de batalla. Así, en abril de 2020 dio positivo. “Tuve una covid leve, en casa, además sin mucha tos, un poco de cansancio, un poco de fiebre, pero nada que hiciera sospechar lo que venía después”, explica.

Pasaban las semanas y empezó a tener mucha tos, casi no podía dormir y veía que no tenía la evolución de una enfermedad normal. “Llevaba tres semanas en casa y no mejoraba”, apunta. Le hacían pruebas y todo salía normal, pero ella no lograba sentirse al 100%. No fue hasta diciembre cuando decidieron darle el alta, pero en aquel momento ella no era capaz de ordenar su propia medicación y en su trabajo tendría que ocuparse de las dosis de sus pacientes. “Ese alta nunca llegó”, sentencia Quintana.

“Me seguí haciendo pruebas, empecé a tener síntomas a nivel de las articulaciones, empecé a tener un dolor en una cadera que me acompañó dos años…”, enumera esta paciente que reconoce: “En ese primer año y medio, me planteé si me lo estaba inventando, si era una creación de mi imaginación”.

Con todo, a principios de 2021 empezó a hablarse de una enfermedad más prolongada y con el tiempo se abrió una unidad para pacientes con covid persistente en Ourense. Allí, Quintana pudo conocer a otras personas que también se habían quedado marcadas por este virus. “Empezamos a hablar y, a partir de ahí, fui construyendo otra persona, aprendí que mi vida había pasado a ser la de una mujer con limitaciones”, indica.

En este sentido, y después de haber luchado por ello, a día de hoy esta ourensana cuenta con una incapacidad. “Tuve que llegar al juzgado para ello, pero cuando la conseguí sentí un alivio”, apunta y reconoce que se siente esperanzada de que se consiga un tratamiento para la enfermedad que padece.

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