Jácome declaró 212.000 euros de ingresos en la renta solo en el primer año como alcalde

OCUPACIONES "CREATIVAS"

Las declaraciones del alcalde Gonzalo Pérez Jácome muestran una base imponible del IRPF de hasta 212.000 euros en un solo año, casi tres veces más que su sueldo público. Pero, pese a sus cuantiosas rentas, dice tener el 20% de un piso y un coche “escarallado”

La Región accede a las declaraciones de bienes de Jácome, que muestran elevados ingresos al margen de su dedicación exclusiva
La Región accede a las declaraciones de bienes de Jácome, que muestran elevados ingresos al margen de su dedicación exclusiva

La sombra de la sospecha ya no es una conjetura, ahora tiene cifras oficiales. Los datos certificados por la Diputación de Ourense -entregados en estricto cumplimiento de la Ley de Transparencia y a los que ha tenido acceso La Región- demuestran que Gonzalo Pérez Jácome disparó sus ingresos tras la llegada a la alcaldía y que tiene pingües beneficios al margen de su salario público, pese a tener dedicación exclusiva. El regidor declaró más de 200.000 euros solo en su primer año completo de mandato, pese a haber cobrado entonces un sueldo como alcalde de poco más de 70.000.

La información facilitada por la institución provincial, aunque reveladora, llega con cuentagotas. Amparándose en la ley, el alcalde se limita a certificar únicamente la “base imponible” del IRPF de cada ejercicio, un muro administrativo que impide desgranar a la ciudadanía el origen exacto de cada euro. Además, los datos fiscales entregados se acotan exclusivamente a los ejercicios 2020, 2021 y 2023. El resto de la radiografía sigue en la sombra.

Aun con esas limitaciones, el pico registrado en 2020 resulta salvaje. Ese año, la base imponible de su IRPF se disparó hasta los 212.848 euros, un dato certificado oficialmente por la institución provincial. La cifra resulta letal para su defensa: su sueldo público como alcalde apenas rondó los 71.000 euros.

La resta es implacable. Jácome generó un saldo de 141.800 euros extra en un solo año de pandemia. Estas inmensas inyecciones de capital fulminan el argumento que utiliza para justificar el cobro de su “dedicación exclusiva”. El regidor defiende que sus ingresos privados provienen de ocupaciones puramente “creativas” y que suponen una actividad “marginal” y “residual” que no interfiere con su labor municipal.

Los datos obligan a plantear una duda razonable y demoledora: ¿Es “marginal” una actividad privada que factura el doble del salario de un alcalde? ¿Resulta física y legalmente compatible ejercer una dedicación exclusiva al 100% para una ciudad mientras se dirige una maquinaria empresarial capaz de generar cientos de miles de euros en plena crisis económica? Para despistar este flujo millonario y eludir el control del Pleno, el alcalde parece camuflar su verdadera fuente de riqueza en sus registros oficiales, limitándose a declarar vagas ocupaciones como “actividades creativas”, “escribir” o “comunicación”.

El método Auria

El enriquecimiento extraordinario del alcalde en 2020 choca de frente con la mayor crisis de su partido. Ese mismo año, DO implosionó. Los concejales de su propio gobierno, los conocidos como “díscolos”, acudieron a la justicia para denunciar que Jácome estaba desviando los fondos públicos del grupo municipal hacia sus cuentas personales utilizando la facturación de Auria TV.

Las cuentas oficiales de DO revelan una asombrosa simetría contable. Al cierre de 2019, el partido acumulaba casi 155.000 euros en la cuenta de “existencias y anticipos”, un dinero que ya había salido de la caja pero que carecía de factura justificativa. Justo un año después, coincidiendo con las urgencias por justificar ese agujero interno, la cuenta personal del alcalde experimentó su histórico despegue económico hasta los 212.848 euros. Faltaban 155.000 euros en el partido; sobraban más de 141.000 euros en la cuenta bancaria del alcalde. El descaro llega a su apogeo en el registro de bienes.

Un coche “escarallado”

Pese a las altísimas cifras de base imponible del IRPF certificadas por la Diputación -212.848 euros en 2020; 75.527 en 2021; y 122.557 en 2023-, Jácome mantiene su impostura de alcalde humilde. A esto hay que sumar su declaración de bienes de cese de 2026, donde él mismo anotó a mano otros 122.089,43 euros de base imponible relativos al último ejercicio. Esto vuelve a poner de manifiesto la existencia de pingües beneficios al margen de su salario público con dedicación exclusiva.

Como nunca entregó su declaración de bienes en el Concello de Ourense, la farsa está inmortalizada exclusivamente en los formularios de la Diputación, en los que su rastro documental se limita a tres momentos clave forzados por la ley.

El primero data de su toma de posesión en 2022, cuando entró a la corporación provincial para sustituir al ex díscolo Miguel Caride tras la ruptura del grupo de DO. El segundo corresponde al inicio del nuevo mandato en 2023. El tercero y último, a su reciente cese de hace unos días, en febrero de 2026, al abandonar su escaño provincial.

En el cuadrante oficial destinado a los vehículos en propiedad de 2023, Jácome declara un Volkswagen del año 1998, resumiendo su estado de funcionamiento con una simple palabra escrita a bolígrafo: “Escarallado”. Al fin y al cabo, utiliza los coches oficiales del Concello.

En la casilla de los inmuebles, el alcalde que factura fortunas despacha su patrimonio con la misma miseria, declarando poseer apenas el 20% de un piso en el Parque de San Lázaro adquirido en 2005 y una herencia de su madre que anota como “sin adjudicar” o “pendiente de heredar”. A esto suma un préstamo hipotecario, que aparece de forma intermitente en los documentos, al igual que Auria, que aparece, súbitamente, en 2026.

Un perfil contradictoria de aparente modestia y coches rotos que choca de bruces con sus elevadas rentas.

Contenido patrocinado

stats