Jácome utiliza el autobús urbano en su batalla contra la Diputación de Ourense

SIN SERVICIO A SAN CIBRAO

Cambios en el bus urbano de Ourense generan polémica: se suprimen paradas clave hacia San Cibrao y O Pino, mientras el Concello defiende ajustes en varias líneas en medio de críticas por el impacto en la movilidad metropolitana.

Un bus se detiene en la parada situada en el límite con San Cibrao, algo que se dejará de ver desde junio
Un bus se detiene en la parada situada en el límite con San Cibrao, algo que se dejará de ver desde junio

Desde la transformación radical de líneas del autobús urbano de Ourense, en el pasado mes de septiembre, las modificaciones del gobierno de Jácome son constantes, contabilizándose ya por decenas.

El Concello anunció ayer mismo tres nuevos cambios, en esta ocasión con gran polémica especialmente por la supresión de la parada en el límite con el concello de San Cibrao das Viñas (desde el 1 de junio), en la línea 3 (Santa Cruz-O Cumial), que llevaba utilizándose desde hace más de treinta años, y también por la eliminación del bus lanzadera de O Pino con la estación (desde este fin de semana), que solo lleva vigente desde el 18 de mayo.

Además, la línea 7 (Cudeiro-A Valenzá) volverá a circular por la rúa Alejandro Pedrosa a partir del lunes tras la finalización de las obras en esa calle, añadiendo paradas en las calles río Limia, Quintián y en Santa Teresita (solo de vuelta).

“Un capricho”

El anuncio de la eliminación de la parada ubicada al límite de San Cibrao das Viñas (junto al bar O Mesón) ha generado gran revuelo, al tratarse de un punto clave para la movilidad de los residentes en O Cumial y en Ponte Noalla, además de un enlace determinante -y único, al no contar con transporte metropolitano digno- para los trabajadores del polígono de San Cibrao. Un gran volumen de gente depende de este servicio a pesar de que desde el Concello de Ourense señalan que “saía sen recoller viaxeiros”.

Según indica la alcaldesa de San Cibrao das Viñas, Marta Nóvoa, desde el cambio de líneas el bus ya no pasaba por su concello, dando la vuelta previamente, pero ahora se alejará 150 metros hasta una nueva parada en el cruce con la rúa Barrreda. “É perigoso o que vai facer agora, que é parar o autobús nun cambio fronte da panadería e vai obrigar a cruzar nunha zona máis perigosa”, resaltó Marta Nóvoa, añadiendo que la nueva ubicación ni siquiera cuenta con acera.

Más allá de este cambio, la línea 3 también se extenderá hasta el Hotel Auriense. El bus urbano público de Ourense dará la vuelta dentro del terreno privado de un hotel.

La alcaldesa de San Cibrao calificó este alejamiento del bus con respecto a su concello -que ha pasado de recibir dos líneas a no recibir ninguna-, como una “decisión caprichosa” de Jácome en medio de su conflicto con la Diputación: “Dame a sensación de que é un pouco por vinganza”, subrayó Nóvoa, que pidió al alcalde de Ourense que “reconsidere esta decisión”.

Transporte metropolitano

Esta situación no es más que un nuevo paso para atrás para el transporte metropolitano en Ourense, que cada vez se ve más lejano por la negación de Jácome. “É moi inxusto o que está pasando, poñemos enriba da mesa un compromiso da Deputación para estender as liñas, non só a San Cibrao senón a Pereiro, a Barbadás, a Amoeiro, a Coles ou a Toén, e vemos que está boicoteando todo”, señaló Marta Nóvoa.

Especialmente por la conexión con los polígonos, se presenta como una necesidad -hasta 3.500 coches pasan solo por O Cumial diariamente hacia el de San Cibrao-, pero Jácome desatiende las reuniones con la Diputación para que se genere un proyecto.

Indignación en O Pino por la eliminación de su bus lanzadera

Tras solo nueve días desde la puesta en marcha de un bus lanzadera entre O Pino y la estación intermodal, el alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, tomó la decisión de suprimirlo al calificarlo como un “autobús pantasma, coa menor ocupación da historia dos urbanos de Ourense”, lo que ha causado gran indignación especialmente por sus formas de ataque directo a la asociación de vecinos de la zona.

Lo lógico, al tratarse de un bus lanzadera que une simplemente dos puntos (Torres de O Pino con la estación) es que su afluencia sea mucho menor a una línea al uso, que puede pasar por más de veinte puntos. En cambio, el alcalde de Ourense simplemente ve el dato numérico y no el contexto, dejando de atender la necesidad -y el derecho de la integración urbana- de un barrio que seguirá sin bus, a pesar de un breve espejismo.

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