Una joven ourensana acusa a un amigo de violarla valiéndose de que ella dormía

JUICIO EN OURENSE

Tras la acusación de violación mientras dormía de la joven de Ourense, el encausado sostuvo en el juicio que las relaciones íntimas fueron consentidas y que se detuvo de forma inmediata en cuanto ella lo pidió.

Los magistrados que dictarán sentencia.
Los magistrados que dictarán sentencia. | Miguel Ángel

Juzgar delitos contra la libertad sexual se ha convertido en una constante para la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Ourense y las dos juezas de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Ourense, con una media de diez señalamientos mensuales de esta naturaleza desde que comenzó el año. Enmarcado en esta cadencia, el alto tribunal ourensano ha celebrado este miércoles a puerta cerrada, para proteger la intimidad de la denunciante, una nueva vista oral -la séptima en este 2026- que ha quedado vista para sentencia tras elevar las partes sus escritos a conclusiones definitivas.

El caso enjuiciado enfrenta dos relatos diametralmente opuestos sobre lo sucedido la madrugada del 4 de diciembre de 2022 en un piso de la calle Ríos de la ciudad: el de una menor que denuncia haber sido violada mientras dormía y el de un acusado que sostiene que las relaciones fueron plenamente consentidas.

Según el relato sostenido por la Fiscalía y la acusación particular, el inculpado, Idrissa N. N., y la víctima se encontraron sobre las cinco de la madrugada a la salida de la discoteca Luxus. Al ser conocidos, él se ofreció a acompañarla a la vivienda de unos amigos comunes donde ella iba a pasar la noche. Las acusaciones exponen que la joven, que tenía en ese momento 17 años, se acostó vestida en el sofá del salón y se tapó con una manta. Tras un primer episodio en el que el acusado, que tenía 22 años, supuestamente le acarició una pierna y ella le ordenó que parase, señalan que sobre las once de la mañana el hombre se desnudó de cintura para abajo, le bajó la ropa interior mientras ella dormía de lado y la penetró vaginalmente.

El Ministerio Público sostiene que, pese a los codazos y la rotunda negativa de la víctima al despertarse, el acusado la agarró con fuerza para doblegar su resistencia. El parte médico aportado documenta hematomas en el cuello, erosiones en la cadera y secuelas psicológicas como ansiedad y trauma. Por estos hechos, la fiscal solicitó ayer siete años de prisión y 4.000 euros de indemnización, mientras que la acusación particular eleva la petición a doce años de cárcel por la extrema vulnerabilidad de la víctima al estar dormida, reclamando 16.000 euros por los daños físicos y morales.

La defensa pide la libre absolución basándose en la versión del joven, quien desde el momento de su detención ha negado cualquier uso de la fuerza o falta de consentimiento. En su testimonio policial, el procesado alegó que ambos eran amigos y que ya habían mantenido relaciones íntimas en tres ocasiones previas. Según su relato de aquella madrugada, al tumbarse juntos en el sofá, ella respondió de forma activa a sus caricias iniciales y procedió a bajarse su propia ropa interior. El acusado afirmó que la penetración fue de mutuo acuerdo tras ponerse él un preservativo y que, pasados unos 15 minutos, ella le pidió que parase.

Él sostiene que retiró su pene de forma inmediata y que la joven le explicó, sonriendo, que sentía molestias porque llevaba bastante tiempo sin mantener relaciones. A lo largo de su declaración, Idrissa mostró su absoluta sorpresa ante la denuncia, argumentando que tiene hermanas pequeñas y asegurando que jamás cometería un acto semejante.

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