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VETERINARIA
Juan José Gómez (Ourense, 1964) preside el Colegio Oficial de Veterinarios de Ourense, una entidad con un importante bagaje histórico de más de 100 años que reúne a 300 profesionales de uno de los sectores de mayor relevancia en Galicia.
Pregunta. ¿Existe un servicio público detrás de esta veterinaria?
Respuesta. Sí, los veterinarios somos una profesión sanitaria que, además de lo que todos los ciudadanos conocen de nuestra actividad clínica, nuestra actividad preventiva, con animales de abasto o animales de compañía, también en industrias relacionadas con la producción de alimentos, pues ejercemos nuestra función en múltiples ámbitos. Y siempre con el carácter de profesión sanitaria, que es muy importante porque a día de hoy, casi el 70% de las nuevas enfermedades que están apareciendo tienen su origen en animales. Por eso es importantísimo que la primera línea de defensa contra el avance de las enfermedades precisamente es la veterinaria, y sobre todo la clínica veterinaria.
P. ¿Se le da el valor que tiene a la profesión?
R. La persona que se acerca a la veterinaria valora muchísimo la profesión. Y hay un aspecto muy importante, que es cuando hay crisis sanitarias importantes, que es cuando se recurre a la profesión y esta responde bastante bien. En el siglo XXI, a partir de la gran crisis alimentaria vinculada al llamado mal de las vacas locas, la profesión veterinaria se organizó, se dictaron normas de muchísimo control y lo que fue un caos y una situación sanitariamente delicadísima, en Galicia salió adelante en tiempo récord y eso fue muy reconocido tanto por parte de los consumidores como por parte de los productores de alimentos. Fueron años de durísimo trabajo en los que solo la profesión veterinaria fue capaz de revertir esa situación. En otros países cuando irrumpió la covid se contó también con los veterinarios, mientras que aquí no.
P. ¿Por qué no se tuvo en cuenta a la figura del veterinario en España?
R. Son decisiones políticas que a veces no entendemos. Yo supongo que será el miedo por parte de los que tienen que tomar decisiones a confiar en nuestra formación. Y la formación de los veterinarios abarca bastantes factores y de hecho, las campañas de saneamiento que se llevan realizando desde hace décadas en nuestro país son ejemplares. Hoy por hoy el estatus sanitario que hemos alcanzado en Galicia, si no es el mejor de Europa, es de los mejores. Y eso lo hemos hecho la profesión, y los ciudadanos tienen que saber que si hemos erradicado la brucelosis y prácticamente la tuberculosis de nuestros rebaños, estamos protegiendo la salud pública y eso es importante, porque si no hay animales que infecten, no va a haber humanos infectados.
"No podemos darnos el lujo de expulsar a gente del rural, y parece que hoy se está imponiendo en toda España"
P. ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta el sector?
R. En la próxima década nos vamos a enfrentar a un relevo generacional importante. A muchos compañeros les va a llegar su momento de jubilarse, y esto es una cadena que no se puede romper bajo ningún concepto. En otros aspectos, nos preocupa el descenso que está teniendo la cabaña ganadera, que no se debe a que los animales no sean rentables ni mucho menos. Cuando las personas escapan del medio rural empujadas por decisiones políticas, lo que se consigue es un abandono, una proliferación vegetal, etc. No podemos permitirnos el lujo de expulsar a gente del rural, y parece que hoy se está imponiendo a nivel de toda España. Además, hoy por hoy se está escapando mucho ternero de cría para el norte de África, y eso puede ser incluso peligroso. Si no se crían terneros aquí en Galicia, esa gran calidad de carne -quizás la mejor de Europa-, al tener poca oferta, el consumidor va a tener que pagar mucho más dinero. Y después tenemos la problemática de la clínica veterinaria de pequeños animales, que francamente estamos muy desanimados con todo esto que está sucediendo.
P. ¿Qué les desanima?
R. Entre otras cosas, un IVA de lujo en la clínica veterinaria de animales de compañía. Cuando un animal, un perro o un gato, muchas veces es la compañía que tiene un ciudadano, de lujo nada, pero se está tratando como un 21% de IVA que francamente encarece muchísimo el servicio. Y ya no solo eso, habrá economías que no se pueden permitir llevar a un animal al veterinario cuando realmente debería hacerlo. Nosotros estamos precisamente para luchar contra la enfermedad y también para garantizar el bienestar animal. Y esos animales y esas familias que hoy económicamente lo están pasando mal, pues a veces no se lo pueden permitir. En muchos casos, para personas que viven completamente solas, su compañía en casa es un animal y eso es salud, tener un animal en casa es salud desde muchos puntos de vista, ¿no? Pero imagínense una persona completamente sola, que por lo menos ya solo el hecho de tener que sacar al animal a pasearlo, pues ya le da una razón para salir, para comunicarse, o para caminar simplemente.
P. ¿Hay un punto de vista más urbano a la hora de tomar decisiones relacionadas con el sector?
R. El desconocimiento por parte del legislador de lo que es la realidad, de lo que está sucediendo en los pueblos, en las explotaciones, es notable, se están sacando normativas que responden a una visión de lo que es la producción animal, de lo que es la conservación de medio, con un criterio puramente de ciudad, cuando la realidad es completamente distinta. Estamos viendo legislaciones que se sacan sin tener en cuenta el criterio facultativo nuestro. Nos gustaría que se tuviera en cuenta un poco nuestro criterio. Pero llevamos años en que no, en que lo hemos vivido en la ley que se sacó de bienestar animal, lo hemos vivido ahora en el Real Decreto 666, que no es una transposición de ninguna legislación comunitaria, es un Real Decreto hecho en España. Y repito, no se nos tiene en cuenta y seguimos sin entender. ¿Por qué? Porque es que nosotros estamos a disposición plena de la sociedad.
P. Un ejemplo es la reciente manifestación de veterinarios…
R. Después de la manifestación del otro día (26 de marzo) el Gobierno central sigue sin pronunciarse. Creemos que ser uno de los dos únicos estados de la Unión Europea que no confía en el criterio facultativo veterinario a la hora de decidir qué antibióticos o qué fármacos vamos a utilizar en determinadas situaciones, es una degradación de nuestra profesión. Hay un descontento muy generalizado entre los veterinarios. Cuando empezó la covid se sacó una normativa de que todos los veterinarios teníamos que estar dispuestos a ceder nuestros equipos y lo primero que hicimos fue ponernos a disposición del complejo hospitalario. Después quedamos sin los equipos durante una buena temporada. Pero la sociedad los necesitaba y los requería. Digamos que estamos aquí siempre dispuestos a echar una mano. No concebimos ser sanitarios sin esa disponibilidad absoluta
“En otros países cuando fue el Covid se contó también con los veterinarios, mientras que aquí no”
“En la próxima década nos vamos a enfrentar a un relevo generacional importante”
“Habrá economías que no se pueden permitir llevar a un animal al veterinario cuando deberían hacerlo”
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