A juicio el falso fichaje en el COB de un joven deportista ourensano: “Me destrozó la vida”

GESTORA DEPORTIVA ESTAFADORA

Un joven de 23 años acusa a una mujer de hacerse pasar por representante del COB para ofrecerle un contrato de más de 9.000 euros al año, un engaño que, según su testimonio, truncó su carrera deportiva y le causó graves secuelas personales

El joven denunciante mira a la pantalla, en donde se exhibió el contrato que firmó. La acusada, sentada.
El joven denunciante mira a la pantalla, en donde se exhibió el contrato que firmó. La acusada, sentada. | M. Sánchez

Adrián (23 años) soñaba con jugar al baloncesto en el equipo de su ciudad. Mide 2,10 metros de altura y comenzó a tirar a canasta desde muy pequeño. Ese anhelo profesional fue, según las acusaciones -la fiscal y el abogado Arturo Estévez-, el cebo utilizado por Natalia C.F. para tenderle un maquinado engaño: supuestamente se hizo pasar por quien no era, una ayudante del gestor deportivo del Club Ourense Baloncesto (COB) para ofrecerle un contrato de algo más de 9.000 euros al año.

No solo se valió de documentos mendaces. Según la víctima, para aparentar credibilidad, en una primera fase, se hizo amiga de su madre. Posteriormente, para mostrar que estaba bien situada en determinados círculos se hizo pasar por nuera del empresario José Luis Gavilanes, cuyo hijo presidió el COB entre 2013 y 2016.

Al tiempo que presumía de información privilegiada: mentó el apoyo del PP a Gonzalo Pérez Jácome para hacerse con la alcaldía en 2019 cuando aún no se había hecho eco la prensa o incluso supo que Adrián había aprobado el carné de conducir antes que él. “Ella decía que yo era como la hermana que no había tenido, y nos daba información de cosas que después veíamos en los periódicos”, aseguró la madre de Adrián en el juicio seguido ayer en la Sección Penal (plaza 2) por falsedad documental (la acusación particular incluye tentativa de estafa).

La acusada optó por acogerse a su derecho a no declarar, mientras que Adrián relató en primera persona el impacto de la estafa: “Me destrozó; me aislé socialmente porque comenzaron a llamarme mentiroso, dejé la carrera universitaria y tuve que ir al psicólogo y tomar medicación. Ha sido un antes y un después en mi vida, un engaño que me produjo mucho estrés”.

La Fiscalía solicita para Natalia una pena de un año y tres meses de prisión por un delito continuado de falsedad en documento privado, exigiendo que indemnice al joven con 36.480 euros en compensación por los sueldos prometidos en las cuatro temporadas defraudadas. Por su parte, la acusación particular eleva la petición a dos años y tres meses de cárcel, además de reclamar 5.000 euros adicionales en concepto de daños morales.

El primer contrato fraudulento se materializó el 1 de septiembre de 2021, truncando el desarrollo deportivo del joven jugador. La inculpada se presentó en el domicilio de Adrián con un documento que incluía el membrete oficial del COB y que llevaba la firma falsificada del entonces presidente de la entidad, Camilo Álvarez. Este acuerdo contemplaba una cláusula de exclusividad que ató al baloncestista.

Al ver que su incorporación a los entrenamientos no se producía, Natalia comenzó a justificar los retrasos alegando supuestos problemas en la compra de acciones del COB por parte del grupo empresarial Hereda. Para mantener viva la farsa, en marzo de 2022 envió por correo electrónico un nuevo contrato laboral que abarcaba desde la temporada 2021/2022 hasta la 2024/2025. Para darle una apariencia de autenticidad irrefutable, el documento incluía el anagrama del Ilustre Colegio Notarial de Galicia y la firma de un supuesto notario, José Carlos Gómez Noguera. El propio Colegio Notarial certificaría más tarde que dicho notario no existe. También, según la madre, les pidió dinero en varias ocasiones por problemas financieros.

Finalmente, las sospechas llevaron a los padres de Adrián a contactar directamente con el expresidente del club, Eduardo Villar Fernández ( periodo 2022-2025). El dirigente les confirmó que no conocía de nada a la encausada y que esta jamás había mantenido ningún tipo de relación con el COB.

 Daño psicológico

Las secuelas de la estafa están respaldadas por un informe psicológico. Adrián había reorganizado toda su vida y se matriculó en Economía a distancia para compatibilizar los estudios con el equipo, pero la presión y la incertidumbre le hicieron abandonar la carrera en el tercer año. El estrés prolongado derivó en insomnio, caída del cabello, pérdida de autoestima y onicofagia (compulsión por morderse las uñas hasta sangrar).

El baloncesto se ha convertido para él en un trauma: hoy padece conductas de evitación y es incapaz de presenciar partidos o pisar una cancha de juego por el intenso dolor emocional que le genera.

Por su parte, el letrado de la defensa no negó los hechos, sino que basó su estrategia en argumentar “la falta de idoneidad” de la trama para generar engaño, sosteniendo que se trató de un montaje tan burdo que cualquiera podría haberlo detectado y el daño moral lo vinculó a una personalidad débil.

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