Luis Manuel Cuña: “Se diría que el Señor le ha preparado”

LEÓN XIV

La Orden de Malta, de la que es prelado, concedió su Gran Cruz a Robert Prevost el pasado febrero

Robert Prevost (León XIV) junto a Frey John T. Dunlap, Gran Maestre de la Orden de Malta.
Robert Prevost (León XIV) junto a Frey John T. Dunlap, Gran Maestre de la Orden de Malta.

La Gran Cruz de Honor y Devoción es la distinción más alta que entrega la orden de Malta. Su prelado, el ourensano Luis Manuel Cuña, explica que “es el grado más alto que el Gran Maestre de la Orden puede conceder. Se entrega a propuesta del Soberano Consejo, o por su propia iniciativa, a quien ha tenido un relación especial con la Orden de Malta, o por el trabajo y méritos del galardonado a favor de la Iglesia”.

Este trabajo a favor del catolicismo fue uno de los motivos por los cuales el cardenal Robert Francis Prevost (ahora León XIV) fue reconocido con este galardón el pasado mes de febrero, en una de las tres fechas en las que la Orden las concede. Un día en el que Cuña lamenta “no haber estado presente”.

Sobre el nuevo pontífice, el prelado de la Orden de Malta cree que “debemos esperar grandes cosas. Cuando salió al balcón, se vio que se le saltaban las lágrimas, un gesto muy humano”. Para Cuña, es un dato muy positivo el hecho de que “no ha estado en un despacho, o en un palacio de cristal, sino que se ha metido en el fango. Literalmente, si vemos las fotos de su época en el Perú”. Destaca también de él que “tiene un perfil sabio, y prudente, es una persona capaz de dialogar con todo el mundo”, y pone como ejemplo su primera homilía donde “instó a los cardenales a que tengan conciencia de estar para servir a la Iglesia, no para ser servidos”.

Trayectoria y consenso

“Viendo la biografía del papa León, se diría que el Señor le ha ido preparando para ser papa”, dijo el religioso ourensano, repasando la trayectoria del nuevo pontífice. “Primero, por su labor como misionero y luego a través de sus cargos en la curia romana (Prevost era prefecto para el Dicasterio de los Obispos en el momento de su elección)”. También inicidió en el carácter cosmopolita de León XIV apoyándose en que “ha estado dos mandatos al frente de los agustininanos, una orden que se extiende por todo el mundo, y quienes lo trataron en profundidad dicen que ha vivido una vida de fe. El Espíritu Santo ha elegido bien”, sentención Luis Manuel Cuña.

Otro aspecto que jugará a favor de la labor que inicia el nuevo pontífice es, a ojos del prelado de la Orden de Malta, el consenso que ha rodeado la elección de León XIV como papa. “Hay un dicho en Roma que dice ‘el que entra papa, sale cardenal’. Estos días estuvieron saliendo muchísimos nombres como posible papa, pero nadie apostaba por Francis Prevost. Y eso que había rumores sobre que sería un buen papa”.

En Roma, según Cuña, se comentaba que sería un cónclave corto, pero el resultado ha sido sorprendente. “Quizá con BenedictoXVI se espara un poco más, porsu cercanía a Juan Pablo II, pero tanto en el caso de Francisco como en el de León XIV, ni se les consideraba. Eso quiere decir que podemos aplicar al cónclave criterios humanos, pero el Espíritu Santo siempre tiene otros planes”, señalaba el religiosos de buen humor, añadiendo que “se abre un momento bonito para la Iglesia, en el que la esperanza es la clave”, y pide oraciones por León XIV.

Testigo de tres cónclaves papales desde San Pedro

Luis Manuel Cuña.
Luis Manuel Cuña. | ÓSCAR PINAL

“En ningún sitio he visto tanta alegría como en la plaza de San Pedro tra la fumata blanca”, reconocía el ourensano Luis Manuel Cuña, prelado de la Orden de Malta, quien ha podido vivir ese momento con la elección de los tres últimos pontífices (Benedicto XVI, Francisco y León XIV). En esta ocasión, recuerda que la noticia le piññó “camino de la plaza en autobús. Quería acercarme a ver la fumata de las 19,00 horas (la segunda del día), y me saltó el aviso en el teléfono. Parecía que hubiese una estampida de toda la gente que pasaba corriendo”, recuerda entre risas Cuña, quien tuvo incluso que “tranquilizar a algunas personas diciéndoles que aún tardaría un tiempo en saberse quién era”.

A la hora de definir la espera, Luis Manuel Cuña cree que “es un momento curioso. La gente ha pasado días mirando al lateral de la plaza, donde está la chimenea, y ahora miraba al balcón. A mí me tocó quedarme en un sitio con una acústica un poco mala, y me costó enender el nombre cuando salieron al leerlo”. Sobre el los cardenales, afirma que “se les notaba el peso del momento y la responsabilidad”.

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