Lupicio Peña, director saliente de Salesianos Ourense: "Sin dudas, lo que más voy a extrañar es el bullicio de los niños"

ENTREVISTA

Tras diecisiete años al frente del colegio Salesianos Ourense, Lupicinio Peña (Valladolid, 1960), Lupi como es más conocido, se despide de este lugar para incorporarse como nuevo director de Salesianos A Mercé en Cambados. A pesar de su traslado hacia Pontevedra, la etapa ourensana de Lupi constituye una de sus más fructíferas experiencias directivas y docentes

Lupi Peña, en el patio de Salesianos Ourense.
Lupi Peña, en el patio de Salesianos Ourense. | Martiño Pinal

Pregunta. Al mirar atrás, ¿cómo valora este extenso recorrido y qué balance hace de su gestión?

Respuesta. Ha sido una etapa intensa y sumamente gratificante. Llegué de Lugo para asumir un centro de tres niveles educativos más bachillerato, un reto mayor, pero me encontré con una comunidad vibrante. El balance es muy positivo; la sociedad ha cambiado radicalmente en estas casi dos décadas y el colegio ha sabido transformarse con ella, adaptándose a los tiempos sin perder nunca nuestra identidad.

P. Durante su etapa directiva ¿qué papel ha jugado el uso didáctico de la tecnología en función de la enseñanza?

R. Fue un proceso progresivo pero firme. Nos implicamos desde el primer momento porque sabíamos que las herramientas digitales transformaban la manera de enseñar. Cuando llegó la pandemia, esa preparación previa fue nuestra salvación; nos permitió reaccionar de inmediato. Hoy en día, el trabajo colaborativo en el aula demuestra que las posibilidades de estas tecnologías son infinitas, aunque el ritmo de la educación actual sea verdaderamente frenético.

P. El deporte es uno de los aspectos más distinguibles de Salesianos ¿Qué ha significado para el colegio integrar el deporte a la pedagogía?

R. Para nosotros es un pilar fundamental, no un simple añadido. En el deporte no buscamos el triunfo selectivo, sino ofrecer una alternativa sana y educativa para el tiempo libre. Siempre sostengo que nuestra pedagogía no se limita a las cuatro paredes de un aula ordinaria; de hecho, en Salesianos, el patio es un aula abierta todo el año para los niños, un espacio vivo donde se siguen transmitiendo valores tanto en horario escolar como fuera de él, incluso durante las vacaciones.

P. ¿Cuáles han sido los principales desafíos que ha enfrentado para antender a estudiantes con necesidades especiales?

R. Ese es, sin duda, nuestro principal caballo de batalla y un problema global de la educación concertada en Galicia. La dotación de personal por parte de la Consellería para atender las necesidades educativas especiales de estudiantes es escasísima. Nuestro equipo de orientación hace auténticos milagros con los medios que tiene, pero es frustrante. Solicitamos dos aulas de educación especial y año tras año nos deniegan una; es una pena porque hay muchos niños que necesitan esa atención diferenciada y no nos otorgan todos los recursos para dársela.

P. ¿Qué es lo que más va a extrañar de su día a día en Ourense?

R. El cambio va a ser notable, ya que allí nos enfocaremos en la ESO y la Formación Profesional Básica. Sin dudas, lo que más voy a extrañar es el bullicio y la vitalidad de los niños de Infantil y Primaria. Ellos tienen una espontaneidad y un agradecimiento únicos; son los que le dan una alegría especial al patio y una vida diferente al colegio. Me voy muy agradecido y con la tranquilidad de que el proceso de relevo en la dirección se hizo consultando al claustro, hay que dejar que otros aporten sus ideas.

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