Luz Verónica Flores, tras conseguir la regularización en Ourense: “Siento mucha alegría, por fin logro ser legal”

INVISIBILIDAD LABORAL

La colombiana Luz Verónica Flores logra regularizar su situación tras tres años de invisibilidad laboral y un caótico proceso administrativo.

Luz Verónica Flores González.
Luz Verónica Flores González. | Cedida

Luz Verónica Flores González, colombiana de 32 años, deja este martes su empleo como interna en O Castro Caldelas para mudarse a Ourense con su pareja. Atrás quedan tres años marcados por la burocracia y la dura realidad de trabajar en la sombra. En su país era administradora gerencial de una empresa de energías, pero aquí legalmente no existía.

Su historia desarma el estereotipo de la migración por necesidad. Lo suyo no fue una huida de la falta de recursos, sino una búsqueda de distancia con su propia realidad. “Fue una decisión personal. Estaba pasando por una crisis muy personal y tomé la decisión de alejarme de todos mis allegados, de romper con ese círculo”, confiesa.

Aquí pronto cayó en la invisibilidad. “El trabajo de interna te facilita gastos, pero te oprime y no puedes vincularte a la vida social. Aun así, era mi única opción”, explica Luz, a quien la administración le bloqueó la homologación de su formación y le denegó la posibilidad de formarse. La presión la llevó a pasar ocho meses en terapia psicológica. Además, le angustiaba el futuro: “Es muy necesario el aporte a la pensión, y no podía aportar ni en mi país ni acá”. Vivir en la irregularidad la obligaba a trabajar “en negro” como interna. Cuando intentó aprovechar el proceso para legalizar su situación, sus empleadores le negaron un contrato de trabajo: “No me dieron ni la oportunidad”, lamenta Luz, consciente de que si hubieran tenido voluntad, lo habrían hecho antes. Por eso se marcha.

El 24 de abril se arriesgó a presentar la solicitud de regularización junto a sus amigos. Fue un caos burocrático: sufrieron el rechazo de una oficina, tuvieron que instruir a la trabajadora social con el BOE en la mano y vigilar el escaneo de los papeles porque los funcionarios olvidaban páginas. Después vivió una espera agónica al ver cómo aprobaban antes a personas que habían entregado los papeles más tarde, haciéndole pensar que lo suyo estaba mal. Por fin, el 24 de junio llegó su NIE. “Sentí mucha alegría. Por fin lo logré, fui capaz”, relata Luz. Hoy mismo tramitará su certificado digital, convalidará su carné de conducir y se inscribirá en el SEPE. Luz ya es legal.

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