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RETRASOS EN EL TREN
La viguesa Marta Gallego viajaba este miércoles en tren a Alicante para visitar a su padre, hospitalizado en la localidad. Salió de la ciudad olívica a las 9.44 horas, pero doce horas después apenas había llegado a Madrid. Allí le comunicaron que no podría continuar hasta el día siguiente. "Me da rabia, porque voy a llegar casi cuando le den el alta", lamenta.
La incidencia comenzó en la estación de Santiago de Compostela, donde el tren quedó detenido por un problema en la catenaria a la altura de O Irixo. Tras alrededor de dos horas de espera, los pasajeros fueron trasladados por carretera hasta la estación de Ourense. Allí, asegura, el viaje se convirtió en "un descontrol puro y duro" con mucho caos y poca información. "No había nadie esperándonos para explicarnos absolutamente nada", denuncia.
Los viajeros llegaron sobre las 15.15 horas y fueron dirigidos a un AVE poco antes de las 16.10. "Yo había pagado un asiento de ventana al que nunca accedí, nos dijeron que nos sentáramos donde pudiésemos". Minutos después, una nueva orden por megafonía obligó a los pasajeros con destino Alicante a abandonar ese convoy y trasladarse a otro tren. Permanecieron dentro hasta las 18.30 horas sin saber cuándo saldrían. "Estuvimos allí tres horas sentados sin ningún tipo de información", lamenta Gallego.
Durante la espera fueron los propios viajeros quienes intentaron averiguar qué ocurría. "Unos chicos iban continuamente a preguntar y volvían diciendo que nadie sabía nada, que la única orden era subir a ese tren". Ya en marcha hacia Madrid, descubrieron por casualidad que podían coger bebidas gratuitamente en la cafetería. Uno de ellos fue a comprar un refresco y le dijeron que no tenía que pagarla. "Si no te enteras así, nadie te lo dice", señala. La comida, añade, tuvo que comprarla ella misma en Santiago. "Salí a las 9.44 y llegué a Madrid a las 21.30. En todo ese tiempo solo me ofrecieron una botella pequeña de agua en el autobús hacia Ourense".
La frustración fue a más al saber que el primer tren al que habían subido en la ciudad llegó antes a Madrid que el suyo. "A nosotros nos hicieron movernos y perdimos el enlace con Alicante. Los que se quedaron en el otro llegaron a tiempo aunque no lo necesitaban. No entendemos por qué nos hicieron bajar". La larga jornada terminó pasadas las 23.00 horas entrando en un hotel de Madrid. Más de doce horas después de salir de Vigo, Marta Gallego seguía a más de 400 kilómetros de su destino.
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