La mayoría de los ourensanos no ven mejoría con Jácome y castiga el caos del bus y el “tarifazo”
ENCUESTA GAD3
Menos de uno de cada cuatro ciudadanos ourensanos ve “buena” la labor del regidor de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome; por otra las mujeres y los mayores lideran el rechazo
Las cifras
76%
Más de tres de cada cuatro ourensanos tachan de “regular” o “mala” la labor global del actual gobierno local.
61%
El porcentaje de vecinos que no ve progreso de la ciudad en este mandato (un 35% la ve peor y un 26% anclada en el inmovilismo).
27%
El mal estado de las aceras y las vías públicas lidera el ranking de preocupaciones de Ourense, superando holgadamente al paro.
48%
Casi la mitad de la ciudad suspende el servicio de transporte público tras la polémica remodelación de las líneas. Solo un 26% ve bien el servicio.
47%
Casi la mitad censura abiertamente la política de impuestos municipales tras la reciente subida de los recibos de agua y basura. Solo la ve bien un 30%.
Según los datos demoscópicos, jóvenes y mayores de Ourense viven en dos ciudades completamente distintas. Así lo reflejan los datos de la encuesta de GAD3 para La Región. El escrutinio a la evolución municipal revela una importante fractura por edades y un saldo global crítico para el segundo mandato de Gonzalo Pérez Jácome: un 61% de los ciudadanos niega que la urbe haya mejorado en los últimos tres años. Frente al avance pregonado por el regidor, la realidad ciudadana es tozuda: el 35% asegura que la capital ha empeorado y otro 26% que la ve estancada.
El optimismo es un espejismo reducido a las nuevas generaciones y al núcleo duro del alcalde (el 77% de votantes de DO cree que la ciudad prospera). Fuera de esa burbuja, el descontento es transversal. Las mujeres perciben un entorno urbano hostil: el 65% niega cualquier mejora y un 40% asegura sin ambages que Ourense va a peor. El varapalo es letal entre la población veterana: el 43% de los mayores de 65 años certifica el declive urbano, un pesimismo que comparten los votantes del PP (46%), BNG (50%) y PSOE (51%).
Al valorar la gestión global de Jácome desde su llegada, el 76% la ve regular o mala y apenas un 23% la califica de buena. Incluso la mitad de quienes votaron a Jácome tildan de “regular” o “mala” su labor. Entre la oposición, el rechazo es casi total: solo ven una gestión positiva el 13% de exvotantes del PP, el 10% del PSOE y un 6% del BNG.
El tráfico y la movilidad son el gran agujero negro del mandato (61% de rechazo), seguidos del mantenimiento de la vía pública (59% de valoraciones negativas). El cambio de las líneas de autobús urbano, convertido en foco de críticas, pasa factura: el 48% suspende el transporte público y solo un 26% lo aprueba. Incluso entre los votantes de DO, un 64% ve mal o regular el actual modelo.
A este malestar se suma la indignación por la presión fiscal. El 47% censura la gestión de los impuestos municipales, en pleno debate por el reciente “tarifazo” del agua y la basura. Esta subida convierte a los ourensanos en los gallegos que más pagan por la recogida de residuos, mientras persisten las críticas por unos servicios en precario.
El deterioro de las calles es tan evidente que solo el 35% de los votantes de DO califica de “buena” la gestión del tráfico o del mantenimiento. Como único salvavidas, el gobierno local mantiene el aprobado en seguridad ciudadana (51% de valoraciones positivas) y resiste en limpieza.
En la comparativa institucional, la Xunta aparece como la administración mejor valorada: un 27% califica su gestión como buena y un 45% como regular, con un rechazo del 26%. En el extremo opuesto se sitúa el Gobierno de Pedro Sánchez, con un 52% de encuestados que califican de mala su gestión, un suspenso especialmente acusado entre los jóvenes, donde solo el 9% de los menores de 29 años avala las políticas de Moncloa.
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