No podía conducir y fue al volante de un coche al cuartel de la Guardia Civil

JUICIO EN OURENSE

El acusado fue finalmente condenado a seis meses de prisión por un delito continuado contra la seguridad vial

El acusado se dirigió en las dos ocasiones al cuartel de la Guardia Civil.
El acusado se dirigió en las dos ocasiones al cuartel de la Guardia Civil. | OSCAR PINAL

Solo tres días después de que una sentencia le prohibiese conducir hasta 2027, Francisco L.V. cogió un turismo, marca BMW, y se dirigió al cuartel de la Guardia Civil en Beariz. Así lo admitió él mismo ante la jueza del Penal 2, explicando que acudió con el objetivo de decirle al sargento que no iba a formular denuncia contra ellos.

Esto sucedió el 15 de diciembre de 2025 y solo dos meses después, el 19 de febrero de este mismo año, volvió conduciendo al cuartel de la Guardia Civil en esta ocasión porque le habían rayado el coche y quería que le sacaran unas fotos al vehículo para mandárselas al perito. Su testimonio quedó corroborado por dos agentes, que explicaron que ese día vieron como el acusado se bajaba del coche delante del cuartel después de haberlo aparcado.

También otro guardia declaró que el 15 de diciembre vio como el acusado conducía su vehículo tras acudir al cuartel a poner una denuncia. Francisco L.V. reconoció que conocía la pena de privación del permiso para conducir que sobre él pesaba y que está vigente hasta el 11 de diciembre de 2027, impuesta por el Juzgado de lo Penal 1 de Pontevedra. Uno de sus argumentos fue que cogió el vehículo porque era necesario y no para irse de fiesta.

Sin embargo, la jueza señala que esto no lo exonera de culpa. “La prohibición establecida por el legislador opera con carácter absoluto, sea cual sea la causa por la que se conduce”. Además, la sentencia indica que el hecho de que no se hubiese procedido a la detención del acusado tras verificar los agentes que el acusado estaba conduciendo pese a tenerlo prohibido tampoco excluye la responsabilidad por el delito.

Por todo ello, Francisco L.V. ha sido condenado a seis meses de prisión por un delito continuado contra la seguridad vial por conducción sin permiso. Esta no es la primera sentencia que recibe el acusado por ir al volante de un vehículo sin permiso, ya que por este hecho ya fue condenado hasta en tres ocasiones previas por el juzgado de O Carballiño, todas ellas en 2023.

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