La oposición tumba la compra de autobuses de Ourense, sin aval técnico

PLENO EXTRAORDINARIO

El alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, se queda solo defendiendo la adquisición de autobuses para Ourense y da por rota su promesa de transporte gratis

Jácome, durante el pleno extraordinario.
Jácome, durante el pleno extraordinario. | Xesús Fariñas

El pleno del Concello de Ourense vivió este martes una nueva jornada de bloqueo político donde se destaparon las costuras económicas de la administración local. El alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, vio frustrada su intención de inyectar 2,5 millones de euros para la compra directa de siete autobuses, tras toparse con el rechazo en bloque de PP, PSOE y BNG, al contar Jácome con informes desfavorables que advierten que esto podría tumbar el concurso en marcha para la gestión del contrato de transporte urbano, en precario desde hace una década.

La sesión extraordinaria escenificó la soledad del gobierno en minoría de Democracia Ourensana, al que el martes ni PP ni PSOE rescataron, en un debate bronco marcado por reproches personales, acusaciones de “estafa” y graves advertencias sobre la solvencia municipal. El regidor intentó defender la operación apelando a la “liquidez y el remanente” de las arcas locales, argumentando que la ciudad necesita urgentemente un “colchón” del 10 al 15% de la flota para cubrir averías e ITVs.

Jácome justificó la compra de cuatro buses estándar y tres minibuses eléctricos ante un futuro de demanda creciente por la prometida gratuidad y el transporte metropolitano.

La oposición no compró el argumento de la urgencia y cargó con dureza contra la gestión del servicio. El portavoz del BNG, Luis Seara, aseguró que su grupo no sería “o pagafantas dunha segunda estafa”. Seara desmontó la gestión técnica recordando que, con los microbuses comprados anteriormente, la ciudad “perdeu 900 prazas” de capacidad, y acusó al alcalde de reconocer “en privado” que esos vehículos “son unha merda”. El nacionalista elevó el tono al citar el informe de la jefa de Xestión Económica para alertar de que el Concello bordea la “quebra técnica”: “As alfombras xa non tapan a débeda oculta nin os pasivos continxentes”, sentenció, advirtiendo de que quizás no haya dinero para afrontar indemnizaciones pendientes.

Desde las filas socialistas, Alba Iglesias recurrió a la ironía para ilustrar el caos administrativo, espetando al alcalde que los autobuses no funcionan porque “non sabe organizar nin un pícnic”. Más allá del sarcasmo, el PSOE puso el dedo en la llaga, denunciando que los buses eléctricos comprados en el mandato anterior “non teñen autonomía suficiente para algunhas liñas” y exigió “calidade e legalidade” frente a la improvisación actual.

El bloqueo definitivo lo puso el PP con argumentos jurídicos. Su concejala Noelia Pérez recordó que existen dos informes desfavorables -el de Intervención y el de Xestión Económica- y acusó al regidor de “cambiar las reglas del examen cuando ya se ha hecho”, en referencia a la licitación ya cerrada. “Lo dicen los informes, no el PP”, subrayó Pérez, quien advirtió de una “inseguridad jurídica tremenda” que podría tumbar el concurso en marcha. “A veces frenar es bueno para coger impulso”, le aconsejó al alcalde, alertando de que los ourensanos “acabarán pagando más” por estas irregularidades.

Otra promesa en duda

Acorralado ante la derrota, Jácome cerró el debate con un ataque, tachando a la oposición de “hipócritas” por pedir una Zona de Bajas Emisiones mientras bloquean la renovación de la flota. El alcalde jugó la carta del localismo, acusando a sus rivales de negar carga de trabajo a la empresa ourensana UNVI, que “seguramente” fabricaría esos buses, algo que él no puede garantizar en una licitación pública. Un argumento que el BNG desmontó recordándole que fue el propio Jácome quien “foi a Turquía” a comprar los anteriores. Finalmente, el regidor sentenció que “acaban ustedes de frustrar la gratuidad”, dando por rota la promesa de transporte gratis para 2026.

El único acuerdo llegó en el segundo punto, donde logró salvar, con apoyo socialista, y abstención de PP y BNG, una modificación de crédito de 300.000 euros para el Pabellón.

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