Oro, bitcoins y más ladrillo entre los bienes de los concejales del Concello de Ourense
TRANSPARENCIA DE CASI TODOS
La declaración de bienes del Concello destapa exóticas inversiones en lingotes y criptomonedas e un concejal que va a vivienda por año, mientras las ediles más jóvenes estrenan también propiedades
El tradicional destape patrimonial de la segunda quincena de julio en el Concello de Ourense confirma la fiebre inversora en el grupo de gobierno, el bum del ladrillo y el adiós a la austeridad de las concejalas más jóvenes. El portal municipal de transparencia publicó ayer la declaración anual de bienes de todos los ediles salvo uno. El alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, ha vuelto a escudarse en la Diputación -utilizando el salvoconducto creado para proteger a ediles amenazados por ETA en Euskadi- para no revelar sus bienes.
La publicación de la declaración de bienes de los concejales es una tradición estival que este 2026 tampoco defrauda. Jácome mantiene su habitual política de opacidad agarrándose a una cláusula excepcional en la Diputación, pero los 26 ediles restantes sí destapan su patrimonio, dejando a la vista una intensa actividad en notarías, concesionarios y, como gran novedad, en el mercado de valores internacional.
Lingotes y Wall Street
Si hay un protagonista indiscutible en la lectura patrimonial de este año, es el concejal de Democracia Ourensana Antonio Fernández Martín. Su declaración es un auténtico manual de diversificación financiera. El edil de DO, que también cobra de la Diputación de Ourense, ha adquirido una nueva vivienda en mayo de este mismo año y suma ya cuatro desde 2023 -a un ritmo de una por anualidad-, conformando un extenso patrimonio inmobiliario de cinco pisos, dos garajes y un trastero.
Además, Antonio Fernández se destapa como un inversor de altos vuelos, ya que declara poseer 200 gramos de oro físico en lingotes (si es de máxima pureza, estarían valorados en 22.500 euros) y ha irrumpido en el mercado de las criptomonedas con fracciones de bitcoin.
No se queda ahí la fiebre inversora, ya que su cartera bursátil registra una febril actividad entre 2025 y 2026, con acciones en empresas internacionales de tecnología, satélites, energía e incluso cannabis. Todo ello sin descuidar su pasión motera: cuatro vespas (una de ellas de 1957) y un Opel Tigra.
Bum navideño del ladrillo
El mercado inmobiliario también cotiza al alza en el resto de la corporación. La portavoz y futura candidata de PP, Ana Méndez, adquirió tres fincas urbanas en diciembre de 2025, que suma a sus participaciones previas en bodegas familiares. No se quedan atrás sus compañeros de bancada. Sonia Ogando suma ya cuatro fincas urbanas tras su última adquisición a mediados de 2025, y Jorge Pumar ha vuelto a pasar por el registro en 2026 para añadir una nueva propiedad urbana a su lista de fincas y locales. Todos ellos acompañan a Pepe Araújo, que mantiene intacto su estatus de gran propietario con seis fincas urbanas y su ya mítica bicicleta eléctrica Giant.
El fin de 2025 trajo consigo novedades para las concejalas más jóvenes. Noa Rouco (DO) se estrena en el mercado inmobiliario con una finca urbana adquiridaa, según su declaración de bienes, el mismísimo 31 de diciembre de 2025. Apenas unos días antes, el 22 de diciembre, la socialista Alba Iglesias declara haber sumado su primera propiedad urbana. Aníbal Pereira (DO) es otro de los que abandona la lista de no propietarios tras hacerse con una finca urbana este mismo 2026.
La resistencia del minimalismo financiero destaca en el BNG. Las nacionalistas Erea Blanco y Rhut Reza muestran austeridad extrema: no declaran inmuebles ni vehículos y limitan su registro a una única cuenta bancaria cada una.
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