La ourensana Iria Lorenzo, cuando la migraña no espera, pero la cita médica sí
UN DOLOR SIN TREGUA
Dos años de esperas, varias reclamaciones y un dolor que no da tregua. La ourensana Iria Lorenzo relata su recorrido por el sistema sanitario mientras convivía con una dolencia incapacitante.
"Moitos días non podo nin saír da casa”, así describe Iria Lorenzo su vida en los últimos dos años. Esta vecina ourensana lleva todo este tiempo conviviendo con una migraña que, según relata, fue agravándose mientras esperaba ser atendida en Neurología del CHUO. “En novembro de 2023 tiven que coller a baixa porque non podía máis”, recuerda. Ese mismo mes fue derivada al especialista desde Atención Primaria y, un día después, acudió a Urgencias del CHUO por una cefalea intensa.
A partir de ahí, explica, comenzó un largo proceso marcado por la espera. “As citas ían retrasándose e eu cada vez estaba peor”, señala. Con el paso de las semanas, asegura, aparecieron síntomas como pérdida de visión, debilidad, mareos o dificultades para hablar, lo que incrementó su preocupación.
Ante la falta de una valoración especializada, presentó una primera reclamación el 29 de diciembre de 2023. No fue la única. Durante enero y febrero de 2024 registró varios escritos más denunciando la demora en la consulta y los cambios en las citas. “Sentía que non me facían caso”, resume.
Según su testimonio, la consulta con Neurología se fue aplazando durante meses, en un proceso que describe como “irregular e con incidencias administrativas”. Finalmente, logró acceder a tratamiento para migraña crónica, incluyendo un tratamiento con toxina botulínica, una terapia reservada para casos de difícil control.
Sin embargo, el problema persiste. En febrero de este año Lorenzo volvió a Urgencias tras sufrir un episodio de cefalea acompañado de síncope y espasmos. A día de hoy, continúa en seguimiento y sigue pendiente de nuevas citas para su tratamiento, lo que incluye la administración periódica de toxina botulínica. La propia paciente insiste en que su situación no está estabilizada: “Non é algo puntual, sigo tendo crises e sigo agardando. Tiña que ter cita en xaneiro e non me van ver ata xuño”, denuncia.
Más allá de los informes, describe un desgaste constante. Habla de días donde no puede ver la luz del sol, de la incertidumbre de no saber cuándo llegará la siguiente crisis y de la sensación de vivir pendiente de una cita médica. “É frustrante, porque non sabes se mañá vas poder facer vida normal”, explica. En todo este proceso destaca el apoyo incondicional de su pareja.
Consultado por este periódico, el Servicio Galego de Saúde señala que en la actualidad la paciente dispone de varias citas programadas y subraya que la periodicidad de las consultas sucesivas “é orientativa” y puede variar en función de las necesidades asistenciales. El organismo explica además que el incremento del uso de toxina botulínica en el tratamiento de la cefalea obliga a organizar agendas dinámicas específicas, en función de la demanda y de las prioridades clínicas.
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